Trastornos del sueño

Si usted tiene algún problema para conciliar o mantener un sueño de calidad, conozca sobre los trastornos más frecuentes: uno de ellos puede estarlo afectando.

De todas maneras, ante la sospecha de sufrir alguno de estos trastornos, debe acudir a un especialista en medicina del sueño.

Insomnios

Si usted tiene problemas para conciliar y mantener el sueño durante toda la noche, entonces sufre de insomnio. Y si piensa que este trastorno es sólo una molestia nocturna, está equivocado: un mal dormir repercute en la etapa de vigilia y afecta la calidad de vida de quien lo sufre al comprometer las actividades que realiza durante el día.

Falta de concentración para conducir, trabajar, estudiar o mantener una conversación son sólo algunos ejemplos.

El avanzar en la comprensión del ser humano como un ser integral permite observar los componentes diurnos y nocturnos del sueño, ampliando las posibilidades para que la medicina del sueño ayude, en forma más efectiva, a las personas aproblemadas con este trastorno.

Somnolencia excesiva y narcolepsia

Imagine su día por completo bajo la influencia de una gran somnolencia: se hace difícil concentrarse y mantener el interés en cualquier actividad que se intente realizar. Desde una llamada telefónica hasta ver una película o conducir hasta casa.

Si bien la narcolepsia es un trastorno del sueño poco frecuente, su impacto en la vida de una persona es dramático.

Es más, una persona que sufra esta enfermedad pero que no cuente con diagnóstico y tratamiento puede vivir incapacitado de realizar su vida en forma normal o poner el riesgo la existencia de quienes lo rodean.

Recientes avances en la investigación en medicina del sueño, estudios científicos, tecnología médica y farmacología, han permitido el diseño de tratamientos adecuados para el paciente.

Y aunque aún no existe una cura definitiva para la narcolepsia, el paciente bajo tratamiento puede llevar una vida normal.

Parasomnias

No todos los sueños son dulces y placenteros como los deseamos cuando ponemos la cabeza en la almohada. Existen trastornos o desórdenes clínicos asociados a fenómenos físicos que pueden suceder en distintas etapas del sueño y que se conocen como parasomnias. El sonambulismo, los terrores del sueño y las pesadillas se cuentan entre ellas.

Las parasomnias son trastornos muy comunes la infancia y tienden a desaparecer cuando el niño crece. Sin embargo, estos desórdenes también pueden continuar hasta la edad adulta.

Muchos niños son sonámbulos y los síntomas de esta parasomnia son variables.

Puede que el niño se siente en la cama, que se levante y camine por su pieza, o salga afuera. Otros pacientes incluso corren o ejecutan acciones más complejas. Pueden hablar, pero sus frases son confusas.

En general, los pacientes sonámbulos mantienen los ojos abiertos y parecen estar despiertos Si los padres intentan despertarlo, no los escuchan, pero en ciertas ocasiones pueden seguir instrucciones verbales y volver a su cama.

Después de ocurrido el episodio, en general los pacientes no recuerdan nada. Sin embargo, las complicaciones más comunes de esta parasomnia están relacionadas con traumas físicos, ya que pueden tropezar y caer. Otros problemas pueden ser la ocurrencia de caries o el aumento de peso, ya que muchos sonámbulos comen.

Los terrores del sueño son parasomnias muy dramáticas y llamativas que asustan mucho a la familia del paciente. Si bien son más comunes en la infancia temprana, pueden ocurrir a cualquier edad.

Son episodios que ocurren en forma repentina, aterrorizando al paciente y preocupando mucho a los padres, pues el niño se sienta rígido dando alaridos de terror, con ojos abiertos y pupilas dilatadas.

Si los padres se acercan a tranquilizarlo, la situación empeora. Algunos niños reaccionan levantándose y corriendo por toda la casa, tropezando con sillas, puertas y murallas lo que puede ocasionarles traumas físicos.

Se estima que los terrores del sueño tienen una base genética, pero también pueden ocasionarlos trastornos orgánicos, del desarrollo y psicológicos

Han sido inspiración del cine, la literatura y otras artes. La imagen de un sueño horrible del que despertamos en forma repentina y angustiosa, hace que las pesadillas sean reconocibles por toda la población, que en algún momento las ha tenido o ha oído de ellas.

Estas alteraciones del sueño son definidas como un sueño terrorífico muy largo que despierta al paciente en la etapa del sueño REM, más profunda y caracterizada por un movimiento rápido de los ojos.

Las pesadillas se diferencian de los terrores del sueño en que la persona recuerda con vívidos detalles las terroríficas escenas oníricas. El contenido del sueño es una amenaza inmediata y real para la seguridad del paciente. Este rasgo, la amenaza, diferencia a las pesadillas de un mal sueño.

Apneas y ronquidos

¿Es usted un roncador potente? ¿Su cónyuge se queja del ruido que hace y sus amigos se niegan a compartir un espacio contiguo para dormir? Entonces, ponga atención, porque esos ronquidos que se prestan para chistes y alusiones pueden tener un trasfondo mayor.

La apnea obstructiva del sueño es un desorden cuya primera fase se caracteriza por ronquidos habituales, extremadamente fuertes. Este es el primer indicio de que la persona que ronca está en riesgo vital. Apnea en griego significa “necesidad de aire”.

Así, fuertes ronquidos pueden ser señal de que algo grave ocurre con su aparato respiratorio durante el sueño. Sencillamente, sus ronquidos son la señal de que sus vías aéreas están obstruidas y el ruido se produce por el esfuerzo realizado para hacer circular el aire por un camino aéreo deficitario.

Se estima que entre un 10 a un 30 por ciento de los adultos ronca. En la mayoría de este grupo, los ronquidos no presentan riesgos médicos serios. Sin embargo, se estima que en 5 de cada 100 personas (del sexo masculino, con sobrepeso y de edad mediana) los ronquidos nocturnos muy intensos son el primer indicio de una apnea obstructiva del sueño, alteración que pone en riesgo sus vidas.

Estudio polisomnográfico

El mundo de los sueños no es una nebulosa que se queda en nuestro interior cuando cerramos los ojos.

Aunque no es un proceso simple, hoy podemos conocer más de él gracias a la polisomnografía. Esta tecnología entrega las herramientas para establecer un diagnóstico preciso en trastornos de sueño.

Un estudio polisomnográfico o polisomnografía nocturna se realiza en un laboratorio de sueño y es un examen que emite un registro que incluye mediciones para identificar las diferentes etapas del sueño y cuantificar diversas alteraciones del mismo.

Comentarios cerrados