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Sueño Insuficiente, un estudio de adultos

Trabajo de Christer Hublin, MD, PhD. Jaakko Kaprio MD PhD, Markku Partinen MD PhD, Markko Koskenvuo MD, PhD.Universidad de Helsinsky, Universidad de Oula y Hospital de Helsinsky.
Resumen extractado del trabajo publicado en SLEEP, Volumen 24, Nº4,Junio 2001. Páginas 392-406

Este estudio se diseñó basado en cuestionarios que fueron contestados entre 1981 y 1990 por 12.423 sujetos entre 33 y 60 años.

      Una cantidad de sueño apropiada es una condición fundamental para lograr una buena calidad de vida. Muchos desórdenes primarios del sueño y las dolencias médicas y psiquiátricas interfieren en el logro de un buen sueño. El insomnio y otros trastornos del sueño son síntomas comunes de la depresión y existe suficiente evidencia de que un insomnio pertinaz puede predisponer a muchos individuos a hacer una enfermedad psiquiátrica.

      Los datos extraídos de estudios de laboratorio indican que cuando se reducen los períodos de sueño en 1.2 a 1.5 horas en una sola noche, esto da como resultado una reducción del alerta diurno en casi un 32 por ciento de acuerdo a mediciones realizadas con el test de latencias múltiples MSLT que es el examen que entrega los datos más objetivos cuando se mide el grado de somnolencia diurna de un paciente.       Algunos estudios señalan que en un tercio de la población adulta normal existe una significativa pérdida o reducción del período del sueño.
      La clasificación internacional de los sueños define a la condición de restricción del sueño voluntaria como sigue: Síndrome del Sueño Insuficiente, un desorden que ocurre en un individuo quien en forma persistente no logra obtener la cantidad de sueño necesaria requerida para tener un alerta normal en su etapa de vigilia. Existen criterios diagnósticos extraidos de exámenes como la polisomnografía nocturna y el test de latencias múltiples. De este modo, resulta imprescindible recurrir a estos exámenes que se realizan en un laboratorio de sueño para obtener un diagnóstico preciso. La prevalencia del síndrome del sueño insuficiente en la población general es desconocida, pero el desorden se diagnóstica en aproximadamente un 2 por ciento de los pacientes que recurren a los servicios de los laboratorios de sueño.
      Existen pocos estudios de población que avalen esta falta de sueño o sueño insuficiente, En un estudio realizado con cuestionarios por Broman y colaboradores con 600 sujetos entre 20 y 64 años encontró que un 12 por ciento decía tener un sueño insuficiente, la mitad de éstos manifestó tener dificultades para dormir. En otro estudio en base a cuestionarios realizado en Finlandia, se encontró una prevalencia aún más alta, un 36 por ciento de los 3.300 sujetos entre 24-65 años sometidos al cuestionario dijo tener sueño insuficiente.

Resultados
      El estudio finlandés encontró sueño insuficiente ( determinado como una diferencia de una hora o más entre los informes subjetivos de los sujetos de la necesidad de sueño y la longitud real del sueño), tal hecho ocurre en una quinta parte de la población general de edad media. El sueño insuficiente era mucho más común en las mujeres que en los hombres. Una frecuente somnolencia diurna y un insomnio frecuente se encontraban entre las tres variables que se asociaban positivamente al sueño insuficiente entre los dos géneros (hombres y mujeres). Los sujetos que no trabajaban sufrían con menos frecuencia de sueño insuficiente que los trabajadores.
      De este modo el sueño insuficiente parece ser una condición de larga data en un gran cantidad de la población. El estudio se realizó en una población de mellizos, donde también se estimó el rol de los factores genéticos.
      Hay escasos estudios sobre el problema del sueño insuficiente, aunque la conciencia del mismo ha aumentado. Las dificultades para dormir son frecuentes en un tercio de la población general que sufre de insomnio transitorio y una décima parte padece de insomnio crónico. En un estudio realizado con una muestra de población sueca entre 30-65 años un 28 por ciento de las mujeres y un 21 por ciento de los hombres confesaron dormir muy poco, pero sólo un tercio de ellos tenia síntomas concomitantes que sugerían que padecían de insomnio. En una encuesta telefónica realizada en Australia, un 28 por ciento de los sujetos informó tener sueño insuficiente y alrededor de tres cuartas partes de estas personas relacionaba esta falta de sueño a factores externos.
      Se dice que el sueño insuficiente disminuye con la edad, pero por otro lado, en una medición de población entre 50-65 años alrededor de un tercio de los sujetos reportó no dormir lo suficiente.
      En el estudio finlandés la edad jugó un papel preponderante, se encontró que el sueño insuficiente era más común en la población más joven, en ambos sexos.
      En un estudio de cuestionario realizado en Suecia en una muestra de población entre 20-64 años, un sueño insuficiente persistente se encontró en un 12 por ciento de los sujetos..
      La mitad de los sujetos del estudio que padecían un sueño insuficiente persistente también reportaron dificultades para dormir. En general las causas más importantes de la carencia del sueño eran factorees relacionados con el trabajo. Y simplemente "poco tiempo para dormir".
      Como consecuencias del sueño insuficiente los sujetos reportaron fatiga relacionada con el área cognitiva conductual, somnolencia diurna, dolores de cabeza, y ánimo decaído. Otros estudios realizados en Finlandia han llegado a las mismas conclusiones.
      La asociación con "sueño insuficiente causado por motivos de trabajo" se debía a extensas jornadas laborales.
      La conclusión es que con frecuencia las personas no pueden satisfacer sus necesidades de sueño por condiciones de la vida laboral.
      El sueño insuficiente se asocia con el riesgo de adquirir por la falta de sueño enfermedades psiquiátricas y otros desórdenes, asimismo, con aguda somnolencia diurna lo que aumenta el riesgo de accidentes laborales y de tránsito. Jornadas de trabajo muy largas arriesgan la salud de la población de edad mediana. Se debía considerar en todos los chequeos médicos de las personas que trabajan si el paciente duerme lo suficiente. Volver Menú


 

Sueño y calidad de vida

Un resumen del trabajo de: Gerardin Jean Louis, Daniel F. Kripke y Sonia Ancoli Israel. Departamento de Psiquiatría, Universidad de California, San Diego CA. Departamento de Psicología, Universidad de Long Island NY. Departamento de Psiquiatría, SUNY Downstate Medical Center, NY. Publicado en SLEEP, p.115-1121, Vol.23, Nº 8,Diciembre 15, 2000.

     Se cree comúnmente que la duración del sueño de la población ha ido declinando gradualmente. Cuatro décadas atrás, la duración promedio del sueño era de alrededor de 8 horas. En 1974 un importante estudio polisomnográfico nocturno mostró que un grupo de voluntarios durmió un promedio de 7 horas por noche.       Una década más tarde, el National Health Interview Survey descubrió que los adultos de mediana edad reportaban entre 7 a 8 horas de sueño por noche. De acuerdo a una encuesta Gallup realizada en 1995, el promedio de horas de sueño habia disminuido a siete. En 1998 el Sleep in American Poll constató que el promedio de horas de sueño era de 6.57 horas. En un estudio reciente de los patrones de sueño, los registros actigráficos demostraron que las personas adultas entre 40 a 64 años duermen un promedio de 6.22 horas.
       Un articulo reciente aparecido en Sleep Medicine Alert argumentó que la población estaba durmiendo un 25 por ciento menos que sus tatarabuelos hace 100 años. Estas tendencias han provocado alarma entre los observadores, en lo que respecta al riesgo de accidentes y otros eventos adversos los cuales pueden ser asociados con la falta de sueño. Una marcada restricción de sueño realizada en forma experimental ha demostrado que esta carencia reduce el alerta durante el día y provoca alteraciones del ánimo.
        Con esta evidencia se considera que el incremento de la somnolencia diurna es un importante riesgo para la salud. Más aún, un reciente informe que comparó las respuestas de un cuestionario del Minessota Multiphasic Personality Inventory obtenidas entre 1939 y 1980 descubrió un aumento de la fatiga entre las personas. Este hallazgo es consistente con los encontrados en el Omnibus Sleep in America Poll, el cual mostró que un 57 por ciento de los individuos encuestados informaban que la somnolencia interfería con su habilidad para conducir vehículos. De estos un 23 por ciento confesó quedarse dormido al volante.
       Tomando en consideración los efectos de una extremada falta de sueño en personas que conducen vehículos o máquinas industriales y que muestran síntomas de carencia de sueño, a estos individuos se les debería aconsejar dormir más horas. No obstante aún es incierta la evidencia de los efectos de la falta de sueño. Se sabe que la restricción del sueño experimental en algunos tipos de insomnio y en depresivos es una buena terapia, pero son inciertos sus efectos a largo plazo en la morbilidad total y cómo esta falta de sueño se podría reflejar en la calidad de vida de las personas. EL

Estudio

Se utilizó la vía telefónica en una muestra representativa de residentes de la ciudad de San Diego (entre 40 y 64 años). De esta muestra inicial se eligieron 273 voluntarios, A éstos se les envió un encuestador, quien los encuestó sobre la duración subjetiva de su sueño, dificultades para quedarse dormidos o para despertar en la mañana, si su sueño era satisfactorio o no. Además, se les pidió contestar el test CES-D (Center for Epidemiology Studies-Depression Scale) con el cual se mide la severidad e intensidad de síntomas depresivos. Los voluntarios fueron monitoreados en sus casas por tres días, mediante el empleo de actígrafos, para obtener un registro de 24 horas de las etapas de sueño y de la vigilia.

Discusión
La duración óptima de la etapa del sueño necesaria para un buen desempeño en la vigilia como asimismo obtener una mejor calidad de vida aún no se establece definitivamente en forma científica. La investigación de la relación entre la duración habitual del sueño y el bienestar en el medio natural, es un paso importante para determinar si el aumento de la duración del sueño en la vida contemporánea realmente entregaría beneficios significativos tanto personales como sociales. La información basada en estudios de población que se analizó en este estudio no arrojó evidencia alguna que una mayor duración de la etapa del sueño se asocie con una mejor calidad de vida. Asimismo, ni los reportes subjetivos del grupo investigado ni las mediciones con actígrafo pudieron asociarse con una mejor calidad de vida. El hecho de que la población debería dormir más horas no tiene ningún asidero con nuestra información al respecto. Más bien la evidencia entregada del estudio de Prevención del Cáncer desaconseja las recomendaciones a nivel masivo de aumentar el tiempo de sueño, ya que se asocia una alta mortalidad con el hecho de dormir 8 horas.
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Insomnio y problemas de salud asociados.

Resumen del trabajo de Deborah A. Sutton MS. Harvey Moldolsky MD, Elizabeth M. Badley PhD.
Universidad de Toronto, Centro de Sueño y Cronobiología y otros. Publicado en revista SLEEP. Vol.24 Nº 6, Septiembre 2001.

Objetivos del Estudio: Determinar la prevalencia de los problemas de sueño en la población canadiense, e identificar los problemas asociados al insomnio.

     El sueño cumple un rol importante en la mantención de la salud física y mental. Aproximadamente un tercio de nuestra vida transcurre durmiendo. Sin embargo, el insomnio (esa impresión generalizada de no dormir bien) ocurre cuando un individuo reporta uno o más déficits de sueño, pueden ser al iniciar el sueño o en la mantención del mismo. Por otra parte, el insomnio es el problema de sueño más común que se encuentra en la población general. Se estima que entre un 10 a un 35 por ciento de la población general lo padece.
      Este trastorno del sueño tiene una influencia negativa en la etapa de vigilia de las personas ya que impide un desempeño adecuado tanto social como laboral. Estos rendimientos deficitarios significan costos tanto en el nivel personal como en el de las organizaciones. De este modo, es de suma importancia para la salud pública comprender y saber cuáles son los factores asociados con el insomnio.

      Se ha relacionado al insomnio con un gran número de factores, tales como salud mental, somáticos, estilo de vida y sociodemográficos. Los factores sociodemográficos incluyen el aumento de la edad, el género femenino, nivel bajo de educación, nivel bajo de ingresos y trabajo en turnos El estilo de vida y las conductas asociadas con el insomnio incluyen el sedentarismo, el cigarrillo, ingesta de alcohol y cafeína, sobrepeso. El dolor es un factor precipitante de insomnio, asimismo, las incapacidades que se suman a las condiciones de salud como alergias, enfermedades circulatorias, diabetes enfermedades del aparato digestivo , jaquecas, enfermedades respiratorias y desórdenes reumáticos. Igualmente, se relacionan al insomnio trastornos mentales como la ansiedad, depresión y el estrés. Muchos estudios clínicos han comprobado estos factores, sin embargo, sólo unos pocos estudios han examinado otros factores potenciales asociados.
      Nuestro estudio informa sobre la prevalencia del insomnio en la población canadiense de 15 años y más ( 75 años) e identifica las contribuciones relativas de algunos factores seleccionados que se asocian con insomnio en esta población. Este estudio va mucho más allá que los estudios previos. Ha examinado las asociaciones de multivariables, como la sociodemografía, estilo de vida, salud física y factores estresantes con el insomnio.

Prevalencia del Insomnio en Canadá
En el estudio se realizo un análisis de factores y multivariables en 10.702 personas de ambos sexos. Un 24 por ciento de este grupo respondió padecer de insomnio. Como se esperaba, la prevalencia del insomnio iba aumentando a medida que la población envejecía . Sólo una quinta parte del grupo entre 15 y 24 años señaló sufrir de insomnio, en tanto un tercera parte del grupo de 75 años y más padecía de insomnio.

Discusión

Sin embargo los resultados de este estudio demostraron que la edad y el entrar en años, no se relaciona con insomnio, pero si se asocian al trastorno unas seis o siete enfermedades crónicas que aparecen en el envejecimiento. Como estas enfermedades crónicas aumentan a medida que la población envejece el estudio sugiere que existe una relación entre estos problemas crónicos y la edad en primer lugar, lo que muchas veces hace asociar el envejecimiento con el insomnio.
       El estudio, asimismo llegó a la misma conclusion que otros estudios previos, que el dolor físico fuerte se asocia al insomnio.
       También se demostró lo que sugería el estudio de Ford y Kamerow de 1989). El incremento del riesgo de experimentar insomnio en aquellos individuos que ya no pertenecen a la fuerza laboral. No se encontró, sin embargo, una asociación entre insomnio y trabajo de turnos, aunque este tipo de trabajo está clasificado como un desorden del ciclo sueño-vigilia. Puede ser que aquellos trabajadores en turnos acepten el insomnio como una consecuencia inevitable de su estilo laboral, lo que se traduce en un sub reporte de insomnio.
       En cuanto a los factores relacionados con el estilo de vida, el estudio encontró que el hábito de fumar incidía en insomnio.
      Se comprobó asimismo que el estrés gatilla insomnio. El estrés puede estar relacionado con dificultades psicológicas fundamentales que dificultan o interfieren con el sueño.

Conclusión
Este es el primer estudio que informa de la asociación del insomnio con potenciales factores de riesgo, utilizando una gran muestra representativa de la población canadiense.
       Lo más importante fue descubrir que el envejecimiento per se no se relaciona con un alto riesgo de insomnio, de este modo el insomnio no debería ser considerado un componente normal del envejecimiento.
      La presencia de enfermedades circulatorias, digestivas, respiratorias, alergia, jaqueca y desórdenes reumáticos muestran las elevadas asociaciones del insomnio junto al dolor, estrés vital, y poca satisfacción con la propia salud. Estos hallazgos enfatizan la importancia de reconocer en el diagnóstico y tratamiento del insomnio las enfermedades crónicas, el dolor y el estrés vital.
      Se requiere de más investigación con el fin de recabar estos datos, lo cual facilitaría el examen de la cronicidad y severidad del insomnio y su relación con cada uno de los factores explicativos relacionados.

Noviembre 2001 Volver Menú


 


Avances en educación en Medicina del Sueño.

Trabajo de los doctores y psicólogos Michael J. Satela, Judith Owens, Catherine Dube y Rochele Goldberg, del Darmouth Medical School, Brown University School of Medicine. MCP- Hahnemann University. (Traducción de los puntos más importantes del trabajo)

Desde fines de la década de los 70', se han realizado varias mediciones nacionales sobre el estado del entrenamiento en medicina del sueño en las escuelas de medicina norteamericanas, todos ellos han documentado lo inadecuado que resultan los horarios de los curriculums para tratar los topicos relacionados con el sueño en la mayoría de las universidades. Una medición de la American Sleep Disorders Association efectuada en 1978 descubrió que un 46 por ciento de las escuelas de medicina ofrecían una instrucción no formal en medicina del sueño.
        En 1990, de acuerdo a una medición sobre educación médica del National Commission of Sleep Disorders este porcentaje había disminuido muy poco, solo a un 37 por ciento. Las deficiencias y vacíos en educación sobre medicina del sueño se reflejan en conocimientos básicos poco adecuados entre los médicos recién recibidos que están haciendo su práctica, esto a su vez resulta en una amplia gama de deficiencias en exámenes y diagnósticos de los trastornos del sueño tanto en adultos como en la población pediátrica. Como un intento para mejorar estas preocupantes deficiencias el Instituto Nacional de Corazón Pulmón y Sangre que pertenece a la agrupación de Institutos Nacionales de Salud estableció el programa de Premios de la Academia del Sueño, cuyo principal objetivo es fortificar el desarrollo y/o el mejoramiento de la educación relacionada con los trastornos del sueño para los estudiantes de medicina, así como también para los graduados y estudiantes en práctica, médicos generales y otros profesionales de la salud, y para la comunidad en general.
        Como un esfuerzo colaborativo entre las 20 escuelas de medicina ubicadas en los Estados Unidos, los propósitos del programa de Premios de la Academia del Sueño incluyen el desarrollo y la difusión del conocimiento educativo, práctica y productos relacionados a la medicina del sueño en las escuelas de medicina y otros entrenamientos en todos el país. La American Academy of Sleep Medicine (AASM) ha diseñado un sitio Web, MEDSleep (Medical Education in Sleep) cuyos propósitos son difundir productos educacionales bajo el auspicio del Programa de Premios de la Academia del Sueño (http://www.aasmnet.org   -click on Professional Community Professional Resources/MEDSleep). Este sitio entregará a los estudiantes una enseñanza de alta calidad, material y dispositivos de ayuda que facilitarán el desarrollo del curriculum relacionado a los trastornos de sueño en las escuelas de medicina y otros lugares de estudio.       Como el conocimiento científico sigue expandiéndose a una tasa exponencial, los curriculums de las escuelas de medicina están sujetos a una intensa búsqueda en numerosas otras disciplinas, lo que significa un gran gasto de tiempo y atención. Para que la especialidad de la medicina del sueño compita en forma efectiva con otras disciplinas, el campo de estudio debe identificar un cuerpo central de conocimientos , como también desarrollar estrategias efectivas para insertar esa información en los curriculums de los graduados y no graduados en medicina. Para que ocurran estos cambios se requiere de habilidad diplomática y persistencia. En forma tradicional la educación superior se ha organizado por departamentos cuyo apoyo se da a traves de cursos. Tópicos tales como la medicina del sueño son interdisciplinarios y cruzan las líneas de la estructura de los departamentos con sus cursos y seminarios.        La naturaleza interdisciplinaria de este campo representa tanto una única oportunidad como también un desafío para los educadores, Se requiere de una cuidadosa planificación para lograr una experiencia educativa equilibrada e integral en este campo.
        El siguiente es un resumen de utiles principios básicos y estrategias específicas implicadas en el desarrollo e implementación del curriculum en medicina del sueño, así como también un intento de compartir algunas de las sabidurías colectivas que han emergido desde la experiencia del programa de Premios de la Academia de Sueños en los pasados veinte años. Aunque estos conocimientos están orientados principalmente hacia el médico clinico en sueño y a los investigadores quienes están en posición de efectuar cambios dentro de los centros académicos, las estrategias y la implementación de iniciativas educativas no están de ninguna manera limitadas a sólo este ámbito.

Determinar las Necesidades
Una forma de determinar las necesidades es dar un primer paso integral en diseñar un currirulum de medicina del sueño que llene tanto los requerimientos de una educación en trastornos del sueño y a la vez satisfaga las necesidades específicas de la institución, La determinación de las necesidades es el proceso de establecer prioridades educacionales mediante la identificación de deficiencias en el nivel corriente de aprendizaje y/o ejecución. Volver Menú


 

Justificación de costos para el diagnóstico y tratamiento de la apnea obstructiva del sueño.
Declaración sobre la posición sobre el tema de la "Academia Americana de Medicina del Sueño"

Introducción
Desde que se definió por primera vez, hace 30 años, el Síndrome de la Apnea Obstructiva del Sueño, han ocurrido substanciales aumentos en los costos de salud relacionados con el diagnóstico y tratamiento de los desórdenes respiratorios que ocurren durante el sueño. Aunque los innegables beneficios para la salud que significa el tratamiento de los desórdenes respiratorios del sueño, se encuentran bien establecidos, no obstante, el ahorro potencial de los costos de salud que significa el hecho de detectar y tratar estos desórdenes para las empresas aseguradoras del área de la salud, ha sido recientemente explorado. Este documento revisa la evidencia que apoya y justifica los costos para los standard corrientes de la práctica médica en lo que se refiere a la detección y tratamiento de dichos desórdenes. (1-2)

Evidencia para la justificación de los costos.
Los desórdenes respiratorios del sueño no tratados se asocian a un riesgo incrementado de morbilidad y mortalidad. En estudios de control retrospectivos, la mortalidad parece estar relacionada en gran medida a la intensidad y a la elevada influencia que ejerce la comorbilidad (3-6) Los desórdenes respiratorios del sueño del mismo modo, juegan un importante papel causal o de contribución al desarrollo de comorbilidades tales como hipertensión (7-9) y accidentes cardiovasculares (10-11) Los desórdenes respiratorios del sueño no tratados también se relacionan, según estudios controlados, con un riesgo incrementado de accidentes vehiculares (12-13). Previo al tratamiento, los pacientes con apnea del sueño no tratada están más propensos a ser hospitalizados e incurrir en altos costos de salud que los grupos de sujetos de control de los estudios. En un estudio de dos años realizado con 97 pacientes con apnea no tratada, los días de hospitalización aumentaron en 2.8 veces. Se incurrió en gastos hospitalarios de 100 mil a 200 mil dólares, y los costos por atención médica para estos pacientes, fueron el doble de estas cifras. (14) En otro estudio de seguimiento que duró 10 años con 181 pacientes se demostró un aumento en la estadía hospitalaria de 2.5 días y un 101 por ciento de exceso en los costos médicos para estos pacientes, al compararlos con los sujetos de control del estudio. (15) Otro estudio efectuado con 238 pacientes con apnea del sueño, comparado con sujetos de control de la misma edad y género, mostró un costo médico anual previo al diagnóstico de US$ 2.720 por paciente versus US$ 1.384 para los sujetos de control (16). En este estudio la magnitud de los costos médicos se correlacionaba con la intensidad de la apnea obstructiva del sueño. Hay sólo un estudio que detalla los efectos del tratamiento de la apnea obstructiva sobre los costos de salud (17). Los costos médicos y de hospitalización de 344 pacientes con diagnóstico clínico de apnea obstructiva fueron examinados por los dos años siguientes al diagnóstico y luego comparados en el mismo período de tiempo con sujetos de control del mismo género, edad y localidad. Comparando la diferencia en costos médicos entre los pacientes y los sujetos de control antes del tratamiento, los costos médicos disminuyeron en un 33 por ciento después del tratamiento. La duración de la estadía hospitalaria para los pacientes con apnea, disminuyó en 1.27 días (+) (-)0.13 por paciente por año (p=0.01). Esta diferencia en los costos médicos y estadía hospitalaria fueron sólo significativos en los pacientes con tratamiento. (17) Al parecer, hay ventajas en los costos al incluir procedimientos de monitoreo en el diagnóstico de la apnea obstructiva. Un análisis reciente de costos sobre los beneficios de incluir procedimientos de monitoreo del sueño en la detección de esta apnea demostró un ahorro de US$ 9.200/US$13.400 por cada año de calidad de vida ganado. (18) El costo de utilizar polisomnografía en la detección de este desorden del sueño se compara favorablemente con otros test de diagnóstico. (18)

Conclusiones
El diagnóstico y el tratamiento de los desórdenes respiratorios del sueño se justifica sobre la base del ahorro de costos a corto plazo y la prolongación de la vida. El diagnóstico y tratamiento de la apnea obstructiva se realizan en forma más eficiente mediante la evaluación médica y el monitoreo del sueño que cuando se efectúa sólo la evaluación médica.

Referencias Bibliográficas
Anonymous. Practice parameters for the treatment of obstructive sleep apnea in adults: the efficacy of surgical modifications of the upper airway. Report of the American Sleep Disorders Association. Sleep 1996:19(2):152-5. Anonymous. Practice parameter for the indications for polysomnography and related procedures. Polysomnography Task Force. American Sleep Disorders Association. Standards of practice Committee. Sleep 1997;20(6)406-22 Lindberg et Al. Increased mortality among sleepy snorers: a prospective population based study (see comments). Thorax 1998:53(8).631-7. Lavie P. Et al. Mortality in sleep apnea patients: a multivariate analysis of risk factors (see comments) Sleep 1995:18(3):149-57 He J. et Al. Mortality and apnea index in obstructive sleep apnea. Experience in 385 male patients. Chest 1988:94(1):9-14 Zaninelli et Al. Snoring and risk of cardiovascular disease. International Journal of Cardiology 1991:32(3):347-51 Young T. et Al. Snoring as part of a dose-response relationship between sleep disorders breathing and blood pressure. Sleep 1996;19(10 Suppl):S202-5 la KM et Al. Sleep apnea and hypertension. A popularion bases study. Annals of Internal Medicine 1994;120(5):382-8 Lavie P. Hypertension in sleep apnea syndrome: lessons from nearly 8.000 male patients. Sleep 1999;22:S104 10 Palomaky H. et Al. Snoring, sleep apnea syndrome, and stroke. Neurology. 1992:42-(7 Suppl 6):75-81;discussion 82. 11 Bassety C. et Al. Sleep apnea in patients with transient ischemic attack and stroke: a prospective study of 59 patients. Neurology 1996;47(5):1167-73 12.Ter'an Santos J. et Al. The association between sleep apnea and the risk of traffic accidents. New Eng J of Med 1999:340-847-51 13,Haraldson PO. Clinical symptoms of sleep apnea and automobile accidents. ORL Journal of Otorhinlaryngology 1990;52:57-62 14.Kryger MH et Al. Utilization of health care services in patients with severe obstructive sleep apnea. Sleep 1996;19(9 Suppl):S111-6 15 Ronald J. et Al. Health care utilization in the 10 year prior to diagnosis in obstructive sleep apnea syndrome patients. Sleep 1999:22-225-9 16 Kapur V. et Al.The medical cost of undiagnosed sleep apnea. Sleep 1999;22(6):749-55 17 Bahammam A. et Al. Health care utilization in males with obstructive sleep apnea syndrome two years after diagnosis and treatment. Sleep 1999:22(6):740-7 18 Chervin RD et Al. Cost-utility of three approaches to the diagnosis of sleep apnea; polysomnography, home testing, and empirical therapy (see comments). Annals of Internal Medicine 1999;130(6):496-505 19. Peker Y. et Al. Reduced hospitalization with cardiovascular and pulmonary disease in OSA patients on nasal CPAP treatment. Sleep 1997;20(8):645-53
TRADUCCION DE REVISTA SLEEP 2000. VOL 23 NÚMERO 8. PÁGINAS 1017-18 Volver Menú


 

Pesadillas como predictores de Suicidio.

Resumen de la investigación de Antti Taskanen MD, Jaakko Tuomilehto MD, Heimo Vinamaki MD y colaboradores, Departamento de Salud Pública de la Universidad de Helsinki, Finlandia.
Publicado en SLEEP, Vol 24. Nº 7, Noviembre 1, 2001.

Los objetivos de esta investigación fueron indagar y examinar la relación entre la frecuencia de pesadillas y el riesgo de suicidio. El trabajo comenzó en 1972, se estudió un total de 36.211 (17.700 varones y 18.511 mujeres), base etaria entre 25 y 64 años. La investigación se basó en cuestionarios para indagar en la historia médica, familiar, etc. que respondían los pacientes , preguntando, asimismo, la frecuencia de pesadillas. Se siguió a estos pacientes hasta diciembre de 1995, algunos murieron y una de las causas fue suicidio u otros daños auto-inflingidos. Estos se obtuvieron del Registro Nacional de Mortalidad de Finlandia, con lista computarizada, utilizando los códigos de identificación de cada paciente.

El análisis de los resultados del estudio mostró que la frecuencia de pesadillas se encontraba directamente relacionada al riesgo de suicidio. Esta investigación es la primera que informa de una asociación directa de la frecuencia de pesadillas y muerte `por suicidio.

Estudio
Los patrones de las perturbaciones del sueño están asociados con severas enfermedades psiquiátricas.
Se define como pesadillas a aquellos sueños angustiosos y atemorizadores que son episodios nocturnos terroríficos y vívidos, pero son diferentes de los malos sueños.

Se ha clasificado como un desorden del sueño a las pesadillas. Se las ha incluído en el DSM IV Y y en la clasificación internacional de los desórdenes del sueño.

En la población general las pesadillas , se han asociado a problemas psicológicos y con la presencia de desórdenes depresivos, de ansiedad y con ambas enfermedades de una manera gradual. Estudios previos habían asociado este trastorno del sueño con depresión mayor y psicosis.

Del mismo modo, se ha relacionado al insomnio e hipersomnia con el riesgo de suicidios. Mayor evidencia existe de la relación de sucidio, pesadillas y depresión mayor y ataques de pánico.

Sin embargo, ningún estudio previo había evaluado la posible asociación entre la frecuencia de las pesadillas y el riesgo real de cometer suicidio.

El propósito de este estudio con una gran muestra de población fue el descubrir el riesgo relativo de muertes por suicidio entre sujetos adultos que reportaban diferentes frecuencias de pesadillas en Finlandia, país donde la tasa de suicidio es bastante alta.

Resultados
Se descubrió que la prevalencia de pesadillas era más alta entre las mujeres que entre los hombres (45.6 por ciento versus 37.1 por ciento). Con la edad aumentaba la proporción de hombres con pesadillas pero disminuía en las mujeres. El porcentaje de individuos con pesadillas frecuentes aumentaba con la edad en ambos sexos.

En general, los sujetos que tenían pesadillas eran adultos mayores, más frecuentemente mujeres, solteras, cesantes, grandes fumadores y bebedoras de alcohol. Con frecuencia experimentaban síntomas de insomnio y mostraban un ánimo deprimido. Asimismo, tomaban drogas psicotrópicas, tenían una vida estresante y padecían de ansiedad en comparación a los sujetos que no experimentaban pesadillas.

El análisis de los datos hizo llegar a la conclusión que la frecuencia de las pesadillas estaba directamente relacionada con el riesgo de suicidios.

El método de suicidio más común era el ahorcamiento, empleo de pistolas o explosivos y gas de cañería.

Discusión
Este es el primer estudio que informa de una asociación directa y graduada entre la frecuencia de pesadillas y muerte por suicidio.

Los estudios anteriores habían informado que la conducta suicida estaba relacionada a la frecuencia de pesadillas en un grupo pequeño pero seleccionado de pacientes. Existe otro estudio de población previo. Entre los adolescentes entre 13 a 16 años la frecuencia de las pesadillas era significativamente más prevalente en los niños y niñas que habían tenido pensamientos suicidas comparados con aquellos que no habían tenido estos pensamientos.

También hubo hallazgos que señalaban en una muestra de población, que entre un 30 a un 50 por ciento experimentaba pesadillas ocasionalmente.

De acuerdo a estudios previos la prevalencia de las pesadillas varía de un 2 a un 75 por ciento en la población adulta. Las discrepancias en los porcentajes se deben a las diferencias culturales de los grupos estudiados.

Bixler y colaboradores han demostrado que los individuos que tienen pesadillas con frecuencia necesitan más ayuda médica para manejar sus tensiones, problemas con el alcohol, depresión y soledad.

En otro estudio con insomnes que padecían de problemas de pesadillas, éstos se quejaban de gran irritabilidad, ansiedad y sentimientos de depresión con mucho más frecuencia que el grupo que no tenía pesadillas. Por otra parte, Hublin y colaboradores mostraron que los sujetos que tenían pesadillas todas las semanas mostraban un riesgo seis veces más alto de padecer un enfermedad psiquiátrica comparados con aquellos que no tenían pesadillas.

Un desafío difícil que encaran los psiquiátras y clínicos en general es la identificación de los sujetos con un alto riesgo de suicidio. Diferentes rasgos clínicos pueden ser observados en las personas que van a cometer suicidio en un futuro cercano. que se diferencian bastante de los rasgos clínicos de las personas que van a cometer suicidio años o décadas más tarde.

El común denominador entre la frecuencia de pesadillas y un riesgo aumentado de suicidio posterior puede ser un historial de traumas. Las primeras investigaciones han demostrado lazos aparentes entre la historia de traumas e intentos de suicidio y entre eventos traumáticos e ideación suicida.

Más aún, la experiencia de un potencial evento traumático, como por ejemplo un terremoto, abuso sexual o guerra, puede dar como resultado una mayor frecuencia de pesadillas. Las personas que padecen con frecuencia de pesadillas han sido incapaces de integrar psicológicamente sus experiencias traumáticas.
No existe una sola aproximación en la prevención del suicidio. Se requiere de muchísimos más estudios para incorporar los nuevos hallazgos dentro de la teoría y práctica de la prevención del suicidio.

Noviembre 2001.


 

El Mioclono Propriospinal de la Transicion del Sueño a Vigilia. Un nuevo tipo de Parasomnia.

Resumen del trabajo publicado en SLEEP.VOL.24 Nº 7, Noviembre 1º, 2001.

Estudio clínico de los médicos Roberto Vetrugno, Federica Provini, Stefano Meletti, Giuseppe Piazzi y colaboradores. Instituto de Neurología Clínica, Universidad de Bolonia. Italia.

Los objetivos del estudio fueron describir la neurofisiología y características polisomnográficas de este mioclono (PSM) en la transición del sueño a la vigilia.

El mioclono propriospina PSM se caracteriza por la flexión o extensión rítmica y brincos arrítmicos que ocurren en los músculos axiales y se extienden hacia los segmentos caudales y rostrales.

Se han reportado varios casos de PSM . Se han descrito como desórdenes asociados a esta nueva parasomnia la esclerosis múltiple, trauma cervical, herpes zoster toráccico, infección por sida, mielopatía isquémica entre otras. En muchos casos, sin embargo, el PSM es idiopático. Puede surgir en forma espontánea y empeorar cuando el paciente se tiende en la cama, y de este modo puede ser un efecto de la postura corporal.
En tres informes previos de casos de PSM se encuetra una relación estrecha con los niveles de vigilia, ya que ocurre de una manera semirrítmica sólo durante el período de vigilia previo al inicio del sueño. En estos pacientes los brincos son recurrentes y suceden cada 10-20 segundos. Son de tal intensidad que provocan insomnio de inicio. Los brincos están ausentes durante el período de sueño.
Se ha especulado que los cambios en el control supraespinal son los que generan el PSM. La peculiar relación entre PSM y un estado de vigilia relajado hacen sospechar que esta parasomnia se relaciona con el período de transición de sueño a vigilia.
Se realizaron estudios polisomnográficos de cuatro casos.

Discusión del Trabajo
En estos cuatro pacientes se detectó en la polisomnografía un PSM el cual ocurría sólo en la transición de la vigilia al sueño o durante un alerta dentro del sueño o al despertar. No se encontraron rasgos clínicos o neurofisiológicos que sugirieran un origen cortical o reticular del mioclono.

En todos los casos examinados se estableció una clara relacion con el período de transición del sueño a vigilia.

Los brincos surgían de una manera semirrítmica sólo durante la fase de relajación previa al sueño y desaparecían en los primeros estados del sueño y luego en todos los estados o etapas del sueño. En un solo caso los brincos reaparecieron brevemente durante un alerta dentro del sueño y poco después de despertar en la mañana.

La estimulación mental y sensorial durante la vigilia relajada detenía los brincos en forma concomitante con la desaparición de actividad alfa en el EEG e independiente de cualquier cambio postural. El mioclono reaparecía cuando al paciente se le dejaba tranquilo y ahí la actividad alfa reaparecía. Los cuatro pacientes mostraban una estructura del sueño alterada y se quejaban de insomnio.

No se encontró un mecanismo causal en estos pacientes, No obstante, de estos cuatro examinados, uno tenía una miopatía ocular y el otro una mielopatía cervical y los investigadores las consideraron como asociaciones fortuitas.

La presente investigacion dicen sus autores, confirmó la ocurrencia de brincos de PSM ocurriendo en la transición de la vigilia al sueño en un esquema similar al ocurrido en casos previos investigados tanto por los autores como por otros investigadores.

De este modo, los autores del presente estudio proponen que el PSM sea considerado como un nuevo desorden del sueño perteneciente a la transición del sueño vigilia que causa insomnio y altera la arquitectura del sueño.

En los registros poligráficos el PSM se distingue claramente del síndrome de las piernas inquietas y del PLMS, del mioclono epiléptico y de otros.

A estos pacientes se les prescribió clonazepam lo que alivió notablemente sus síntomas.
El término "desórdenes de la transición del sueño a la vigilia" se refiere a un grupo de parasomnias que ocurren durante la transición de la vigilia al sueño o de un estado del sueño a otro.

Los desórdenes de movimientos rítmicos, el somniloquio (hablar en sueños) y los calambres nocturnos pertenecen a los desórdenes de transición del sueño a la vigilia en La Clasificación Internacional de Desórdenes del Sueño. Los brincos hípnicos al comienzo del sueño son movimientos mioclónicos no periódicos , en general involucran el tronco y todas las extremidades simultáneamente. Ocurren al inicio del sueño, y con frecuencia se asocian a la percepción del paciente que está cayendo.

La mayoria de los adultos normales reportan haber experimentado estos brincos hípnicos en la transición entre la vigilia y el sueño. Es muy difícil registrar estos brincos en una polisomnografía, pues ocurren ocasionalmente. No obstante hay casos de personas que los padecen casi diariamente y les provoca un insomnio de inicio.

El nivel de vigilancia es un factor importante para la manifestación y variabilidad de muchos desordenes de movimientos. Los períodos de pre-sueño y post-sueño, en particular, son caracterizados por fluctuaciones en los niveles de vigilancia. Estos modulan la conducta motora dependiente de la etapa del sueño. En los casos estudiados de PSM los brincos eran precipitados por la somnolencia que precedía al sueño nocturno.

El hecho de que el PSM parece estar específicamente relacionado a los mecanismos de inducción del sueño que actúan especialmente durante la etapa pre-sueño es un argumento para afirmar la independencia neurofisiológica de estos estados peculiares de vigilancia, los estados pre y post-sueño.
Estos son reunidos en una especie de vigilancia inespecifica. Pero poseen un patrón metabóilico cerebral intrínseco en los estudios de PET y caracteristicas mentales y neurofisiológicas.

En opinión de los investigadores del presente estudio, las etapas de pre y post sueño con sus patrones de "encendimiento" de muchas poblaciones neuronales supra espinales relacionadas al control de la actividad motora, Estas podrían actuar para liberar y hacer funcionar un aún desconocido reloj biológico espinal (neuronas motoras proprioespinales? Es el interrogante que plantean estos investigadores) que sería responsable del PSM.

Instituto del Sueño Neurodiagnos
Diciembre 2001
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Somnolencia Diurna: un Papel Importante en Accidentes Vehiculares.


Resumen de trabajo científico publicado en SLEEP, Vol.24, Nº2, Marzo 15, 2001 de:

Sergio Garbarino MD, Lino Nobili MD,Manolo Beelke MD, y col. Universidad de Génova, Italia.

La somnolencia diurna juega un importante rol en la frecuencia de los accidentes vehiculares en carreteras de alta velocidad, con serias consecuencias para conductores y pasajeros, las que conllevan una alta tasa de mortalidad.
La información disponible con respecto a la incidencia de somnolencia diurna varía considerablemente de país en país, de acuerdo a la política que generalmente se utiliza para la recopilación de datos, la población estudiada, la definición tomada en consideración para somnolencia, y la cantidad de detalles disponibles extraídos de los siniestros vehiculares en carreteras.
Las diferentes estimaciones del impacto de la somnolencia, puede deberse en parte al hecho de que la somnolencia con frecuencia, es subyacente a otros factores más aparentes, como por ejemplo, velocidad a la que ocurrió el choque, tiempo y condiciones del camino, condiciones del vehículo, hábitos del conductor, etc. . De este modo, sopesar el rol contribuyente de la somnolencia en el accidente, es extremadamente difícil. , dada la naturaleza de factores múltiples que existen en un accidente vehicular.
Por otra parte, existen grandes variaciones en la conciencia que tienen de este rol contribuyente de la somnolencia, los oficiales de policía que miden y detallan el siniestro. Esto podría explicar las discrepancias entre la bajísima tasa de accidentes de este tipo que se relacionan con la somnolencia y que se obtienen al analizar la información disponible y los altos porcentajes que se reportan en los estudios realizados por policías sensibilizados con la importancia de la somnolencia como uno de los factores determinantes de un accidente vehicular.
En este terreno se intentó efectuar una evaluación de la somnolencia como un factor contribuyente en la incidencia de estos accidentes mediante el análisis de información (bases de datos de accidentes vehiculares en carretera) ocurridos en Italia ebnre 1993 y 1997.
Se analizó en forma separada la distribución horaria de los siniestros que los oficiales de policía atribuían a somnolencia y se intentó llegar a una evaluación estadística estimativa del rol de la somnolencia como factor contribuyente en estos accidentes no directamente relacionados con ella en la misma base de datos.


Resultados

Se encontró que un 3.2 por ciento del total de accidentes ocurridos (50.859) se atribuyeron a dormirse al volante y somnolencia. Resultado de muerte del chofer ocurrió en un 11.4 por ciento de los accidentes relacionados con sueño que contrasta con resultados fatales en solo un 5.6 por ciento de los accidentes no relacionados con sueño. Todos estos siniestros ocurrieron de noche o en la mitad de la tarde.


Conclusiones

Se confirmó la alta peligrosidad y mortalidad de los accidentes relacionados con sueño. La información recopilada apunta hacia una relación clara con efectos circadianos y semicircadianos. Hay una alta incidencia de accidentes entre 2 y 6 de la madrugada y muy temprano en la mañana.
El patrón de distribución que se obtuvo en este estudio demuestra una alta correlación de los accidentes con los ritmos circadianos y semi-circadianos de sueño y alerta, reportados por varios laboratorios, y está altamente correlacionado con la curva de tendencia al sueño obtenida en estudios similares previos.
No obstante el porcentaje obtenido en el presente estudio de un 3.2 por ciento es cercano a los porcentajes de incidencia de accidentes relacionados con sueño de las bases de dato de los Estados Unidos, pero es más bajo que los porcentajes obtenidos en estudios realizados en Inglaterra.
La presente estimación de cómo el sueño influencia la propensión a accidentes carreteros se aproxima a la reportada por otros países europeos. Este estudio, concluyen sus autores, ilumina aún más el camino que deben seguir los futuros estudios que toquen este mismo tema.

Instituto del Sueño
Diciembre 2001
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