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Sueño
Insuficiente, un estudio de adultos
Trabajo
de Christer Hublin, MD, PhD. Jaakko Kaprio MD PhD, Markku Partinen
MD PhD, Markko Koskenvuo MD, PhD.Universidad de Helsinsky, Universidad
de Oula y Hospital de Helsinsky.
Resumen extractado del trabajo publicado en SLEEP, Volumen 24,
Nº4,Junio 2001. Páginas 392-406
Este estudio se diseñó basado en cuestionarios que
fueron contestados entre 1981 y 1990 por 12.423 sujetos entre
33 y 60 años.
Una
cantidad de sueño apropiada es una condición fundamental
para lograr una buena calidad de vida. Muchos desórdenes
primarios del sueño y las dolencias médicas y psiquiátricas
interfieren en el logro de un buen sueño. El insomnio y
otros trastornos del sueño son síntomas comunes
de la depresión y existe suficiente evidencia de que un
insomnio pertinaz puede predisponer a muchos individuos a hacer
una enfermedad psiquiátrica.
Los
datos extraídos de estudios de laboratorio indican que
cuando se reducen los períodos de sueño en 1.2 a
1.5 horas en una sola noche, esto da como resultado una reducción
del alerta diurno en casi un 32 por ciento de acuerdo a mediciones
realizadas con el test de latencias múltiples MSLT que
es el examen que entrega los datos más objetivos cuando
se mide el grado de somnolencia diurna de un paciente. Algunos
estudios señalan que en un tercio de la población
adulta normal existe una significativa pérdida o reducción
del período del sueño.
La clasificación internacional
de los sueños define a la condición de restricción
del sueño voluntaria como sigue: Síndrome del Sueño
Insuficiente, un desorden que ocurre en un individuo quien en
forma persistente no logra obtener la cantidad de sueño
necesaria requerida para tener un alerta normal en su etapa de
vigilia. Existen criterios diagnósticos extraidos de exámenes
como la polisomnografía nocturna y el test de latencias
múltiples. De este modo, resulta imprescindible recurrir
a estos exámenes que se realizan en un laboratorio de sueño
para obtener un diagnóstico preciso. La prevalencia del
síndrome del sueño insuficiente en la población
general es desconocida, pero el desorden se diagnóstica
en aproximadamente un 2 por ciento de los pacientes que recurren
a los servicios de los laboratorios de sueño.
Existen pocos estudios de
población que avalen esta falta de sueño o sueño
insuficiente, En un estudio realizado con cuestionarios por Broman
y colaboradores con 600 sujetos entre 20 y 64 años encontró
que un 12 por ciento decía tener un sueño insuficiente,
la mitad de éstos manifestó tener dificultades para
dormir. En otro estudio en base a cuestionarios realizado en Finlandia,
se encontró una prevalencia aún más alta,
un 36 por ciento de los 3.300 sujetos entre 24-65 años
sometidos al cuestionario dijo tener sueño insuficiente.
Resultados
El estudio finlandés
encontró sueño insuficiente ( determinado como una
diferencia de una hora o más entre los informes subjetivos
de los sujetos de la necesidad de sueño y la longitud real
del sueño), tal hecho ocurre en una quinta parte de la
población general de edad media. El sueño insuficiente
era mucho más común en las mujeres que en los hombres.
Una frecuente somnolencia diurna y un insomnio frecuente se encontraban
entre las tres variables que se asociaban positivamente al sueño
insuficiente entre los dos géneros (hombres y mujeres).
Los sujetos que no trabajaban sufrían con menos frecuencia
de sueño insuficiente que los trabajadores.
De este modo el sueño
insuficiente parece ser una condición de larga data en
un gran cantidad de la población. El estudio se realizó
en una población de mellizos, donde también se estimó
el rol de los factores genéticos.
Hay escasos estudios sobre
el problema del sueño insuficiente, aunque la conciencia
del mismo ha aumentado. Las dificultades para dormir son frecuentes
en un tercio de la población general que sufre de insomnio
transitorio y una décima parte padece de insomnio crónico.
En un estudio realizado con una muestra de población sueca
entre 30-65 años un 28 por ciento de las mujeres y un 21
por ciento de los hombres confesaron dormir muy poco, pero sólo
un tercio de ellos tenia síntomas concomitantes que sugerían
que padecían de insomnio. En una encuesta telefónica
realizada en Australia, un 28 por ciento de los sujetos informó
tener sueño insuficiente y alrededor de tres cuartas partes
de estas personas relacionaba esta falta de sueño a factores
externos.
Se dice que el sueño
insuficiente disminuye con la edad, pero por otro lado, en una
medición de población entre 50-65 años alrededor
de un tercio de los sujetos reportó no dormir lo suficiente.
En el estudio finlandés
la edad jugó un papel preponderante, se encontró
que el sueño insuficiente era más común en
la población más joven, en ambos sexos.
En un estudio de cuestionario
realizado en Suecia en una muestra de población entre 20-64
años, un sueño insuficiente persistente se encontró
en un 12 por ciento de los sujetos..
La mitad de los sujetos del
estudio que padecían un sueño insuficiente persistente
también reportaron dificultades para dormir. En general
las causas más importantes de la carencia del sueño
eran factorees relacionados con el trabajo. Y simplemente "poco
tiempo para dormir".
Como consecuencias del sueño
insuficiente los sujetos reportaron fatiga relacionada con el
área cognitiva conductual, somnolencia diurna, dolores
de cabeza, y ánimo decaído. Otros estudios realizados
en Finlandia han llegado a las mismas conclusiones.
La asociación con "sueño
insuficiente causado por motivos de trabajo" se debía
a extensas jornadas laborales.
La conclusión es que
con frecuencia las personas no pueden satisfacer sus necesidades
de sueño por condiciones de la vida laboral.
El sueño insuficiente
se asocia con el riesgo de adquirir por la falta de sueño
enfermedades psiquiátricas y otros desórdenes, asimismo,
con aguda somnolencia diurna lo que aumenta el riesgo de accidentes
laborales y de tránsito. Jornadas de trabajo muy largas
arriesgan la salud de la población de edad mediana. Se
debía considerar en todos los chequeos médicos de
las personas que trabajan si el paciente duerme lo suficiente.
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Sueño
y calidad de vida
Un resumen
del trabajo de: Gerardin Jean Louis, Daniel F. Kripke y Sonia
Ancoli Israel. Departamento de Psiquiatría, Universidad
de California, San Diego CA. Departamento de Psicología,
Universidad de Long Island NY. Departamento de Psiquiatría,
SUNY Downstate Medical Center, NY. Publicado en SLEEP, p.115-1121,
Vol.23, Nº 8,Diciembre 15, 2000.
Se
cree comúnmente que la duración del sueño
de la población ha ido declinando gradualmente. Cuatro
décadas atrás, la duración promedio del sueño
era de alrededor de 8 horas. En 1974 un importante estudio polisomnográfico
nocturno mostró que un grupo de voluntarios durmió
un promedio de 7 horas por noche. Una
década más tarde, el National Health Interview Survey
descubrió que los adultos de mediana edad reportaban entre
7 a 8 horas de sueño por noche. De acuerdo a una encuesta
Gallup realizada en 1995, el promedio de horas de sueño
habia disminuido a siete. En 1998 el Sleep in American Poll constató
que el promedio de horas de sueño era de 6.57 horas. En
un estudio reciente de los patrones de sueño, los registros
actigráficos demostraron que las personas adultas entre
40 a 64 años duermen un promedio de 6.22 horas.
Un articulo reciente aparecido
en Sleep Medicine Alert argumentó que la población
estaba durmiendo un 25 por ciento menos que sus tatarabuelos hace
100 años. Estas tendencias han provocado alarma entre los
observadores, en lo que respecta al riesgo de accidentes y otros
eventos adversos los cuales pueden ser asociados con la falta
de sueño. Una marcada restricción de sueño
realizada en forma experimental ha demostrado que esta carencia
reduce el alerta durante el día y provoca alteraciones
del ánimo.
Con esta evidencia
se considera que el incremento de la somnolencia diurna es un
importante riesgo para la salud. Más aún, un reciente
informe que comparó las respuestas de un cuestionario del
Minessota Multiphasic Personality Inventory obtenidas entre 1939
y 1980 descubrió un aumento de la fatiga entre las personas.
Este hallazgo es consistente con los encontrados en el Omnibus
Sleep in America Poll, el cual mostró que un 57 por ciento
de los individuos encuestados informaban que la somnolencia interfería
con su habilidad para conducir vehículos. De estos un 23
por ciento confesó quedarse dormido al volante.
Tomando en consideración
los efectos de una extremada falta de sueño en personas
que conducen vehículos o máquinas industriales y
que muestran síntomas de carencia de sueño, a estos
individuos se les debería aconsejar dormir más horas.
No obstante aún es incierta la evidencia de los efectos
de la falta de sueño. Se sabe que la restricción
del sueño experimental en algunos tipos de insomnio y en
depresivos es una buena terapia, pero son inciertos sus efectos
a largo plazo en la morbilidad total y cómo esta falta
de sueño se podría reflejar en la calidad de vida
de las personas. EL
Estudio
Se utilizó la vía telefónica en una muestra
representativa de residentes de la ciudad de San Diego (entre
40 y 64 años). De esta muestra inicial se eligieron 273
voluntarios, A éstos se les envió un encuestador,
quien los encuestó sobre la duración subjetiva de
su sueño, dificultades para quedarse dormidos o para despertar
en la mañana, si su sueño era satisfactorio o no.
Además, se les pidió contestar el test CES-D (Center
for Epidemiology Studies-Depression Scale) con el cual se mide
la severidad e intensidad de síntomas depresivos. Los voluntarios
fueron monitoreados en sus casas por tres días, mediante
el empleo de actígrafos, para obtener un registro de 24
horas de las etapas de sueño y de la vigilia.
Discusión
La duración óptima de la etapa del sueño
necesaria para un buen desempeño en la vigilia como asimismo
obtener una mejor calidad de vida aún no se establece definitivamente
en forma científica. La investigación de la relación
entre la duración habitual del sueño y el bienestar
en el medio natural, es un paso importante para determinar si
el aumento de la duración del sueño en la vida contemporánea
realmente entregaría beneficios significativos tanto personales
como sociales. La información basada en estudios de población
que se analizó en este estudio no arrojó evidencia
alguna que una mayor duración de la etapa del sueño
se asocie con una mejor calidad de vida. Asimismo, ni los reportes
subjetivos del grupo investigado ni las mediciones con actígrafo
pudieron asociarse con una mejor calidad de vida. El hecho de
que la población debería dormir más horas
no tiene ningún asidero con nuestra información
al respecto. Más bien la evidencia entregada del estudio
de Prevención del Cáncer desaconseja las recomendaciones
a nivel masivo de aumentar el tiempo de sueño, ya que se
asocia una alta mortalidad con el hecho de dormir 8 horas. Volver
Menú
Insomnio
y problemas de salud asociados.
Resumen
del trabajo de Deborah A. Sutton MS. Harvey Moldolsky MD, Elizabeth
M. Badley PhD.
Universidad de Toronto, Centro de Sueño y Cronobiología
y otros. Publicado en revista SLEEP. Vol.24 Nº 6, Septiembre
2001.
Objetivos
del Estudio: Determinar la prevalencia de los problemas de sueño
en la población canadiense, e identificar los problemas
asociados al insomnio.
El
sueño cumple un rol importante en la mantención
de la salud física y mental. Aproximadamente un tercio
de nuestra vida transcurre durmiendo. Sin embargo, el insomnio
(esa impresión generalizada de no dormir bien) ocurre cuando
un individuo reporta uno o más déficits de sueño,
pueden ser al iniciar el sueño o en la mantención
del mismo. Por otra parte, el insomnio es el problema de sueño
más común que se encuentra en la población
general. Se estima que entre un 10 a un 35 por ciento de la población
general lo padece.
Este trastorno del sueño
tiene una influencia negativa en la etapa de vigilia de las personas
ya que impide un desempeño adecuado tanto social como laboral.
Estos rendimientos deficitarios significan costos tanto en el
nivel personal como en el de las organizaciones. De este modo,
es de suma importancia para la salud pública comprender
y saber cuáles son los factores asociados con el insomnio.
Se
ha relacionado al insomnio con un gran número de factores,
tales como salud mental, somáticos, estilo de vida y sociodemográficos.
Los factores sociodemográficos incluyen el aumento de la
edad, el género femenino, nivel bajo de educación,
nivel bajo de ingresos y trabajo en turnos El estilo de vida y
las conductas asociadas con el insomnio incluyen el sedentarismo,
el cigarrillo, ingesta de alcohol y cafeína, sobrepeso.
El dolor es un factor precipitante de insomnio, asimismo, las
incapacidades que se suman a las condiciones de salud como alergias,
enfermedades circulatorias, diabetes enfermedades del aparato
digestivo , jaquecas, enfermedades respiratorias y desórdenes
reumáticos. Igualmente, se relacionan al insomnio trastornos
mentales como la ansiedad, depresión y el estrés.
Muchos estudios clínicos han comprobado estos factores,
sin embargo, sólo unos pocos estudios han examinado otros
factores potenciales asociados.
Nuestro estudio informa sobre
la prevalencia del insomnio en la población canadiense
de 15 años y más ( 75 años) e identifica
las contribuciones relativas de algunos factores seleccionados
que se asocian con insomnio en esta población. Este estudio
va mucho más allá que los estudios previos. Ha examinado
las asociaciones de multivariables, como la sociodemografía,
estilo de vida, salud física y factores estresantes con
el insomnio.
Prevalencia del Insomnio en Canadá
En el estudio se realizo un análisis de factores y multivariables
en 10.702 personas de ambos sexos. Un 24 por ciento de este grupo
respondió padecer de insomnio. Como se esperaba, la prevalencia
del insomnio iba aumentando a medida que la población envejecía
. Sólo una quinta parte del grupo entre 15 y 24 años
señaló sufrir de insomnio, en tanto un tercera parte
del grupo de 75 años y más padecía de insomnio.
Discusión
Sin embargo los resultados de este estudio demostraron que la
edad y el entrar en años, no se relaciona con insomnio,
pero si se asocian al trastorno unas seis o siete enfermedades
crónicas que aparecen en el envejecimiento. Como estas
enfermedades crónicas aumentan a medida que la población
envejece el estudio sugiere que existe una relación entre
estos problemas crónicos y la edad en primer lugar, lo
que muchas veces hace asociar el envejecimiento con el insomnio.
El estudio, asimismo
llegó a la misma conclusion que otros estudios previos,
que el dolor físico fuerte se asocia al insomnio.
También se demostró
lo que sugería el estudio de Ford y Kamerow de 1989). El
incremento del riesgo de experimentar insomnio en aquellos individuos
que ya no pertenecen a la fuerza laboral. No se encontró,
sin embargo, una asociación entre insomnio y trabajo de
turnos, aunque este tipo de trabajo está clasificado como
un desorden del ciclo sueño-vigilia. Puede ser que aquellos
trabajadores en turnos acepten el insomnio como una consecuencia
inevitable de su estilo laboral, lo que se traduce en un sub reporte
de insomnio.
En cuanto a los factores
relacionados con el estilo de vida, el estudio encontró
que el hábito de fumar incidía en insomnio.
Se comprobó asimismo
que el estrés gatilla insomnio. El estrés puede
estar relacionado con dificultades psicológicas fundamentales
que dificultan o interfieren con el sueño.
Conclusión
Este es el primer estudio que informa de la asociación
del insomnio con potenciales factores de riesgo, utilizando una
gran muestra representativa de la población canadiense.
Lo más importante
fue descubrir que el envejecimiento per se no se relaciona con
un alto riesgo de insomnio, de este modo el insomnio no debería
ser considerado un componente normal del envejecimiento.
La presencia de enfermedades
circulatorias, digestivas, respiratorias, alergia, jaqueca y desórdenes
reumáticos muestran las elevadas asociaciones del insomnio
junto al dolor, estrés vital, y poca satisfacción
con la propia salud. Estos hallazgos enfatizan la importancia
de reconocer en el diagnóstico y tratamiento del insomnio
las enfermedades crónicas, el dolor y el estrés
vital.
Se requiere de más
investigación con el fin de recabar estos datos, lo cual
facilitaría el examen de la cronicidad y severidad del
insomnio y su relación con cada uno de los factores explicativos
relacionados.
Noviembre
2001 Volver Menú
Avances en educación en Medicina del
Sueño.
Trabajo
de los doctores y psicólogos Michael J. Satela, Judith
Owens, Catherine Dube y Rochele Goldberg, del Darmouth Medical
School, Brown University School of Medicine. MCP- Hahnemann University.
(Traducción de los puntos más importantes del trabajo)
Desde fines
de la década de los 70', se han realizado varias mediciones
nacionales sobre el estado del entrenamiento en medicina del sueño
en las escuelas de medicina norteamericanas, todos ellos han documentado
lo inadecuado que resultan los horarios de los curriculums para
tratar los topicos relacionados con el sueño en la mayoría
de las universidades. Una medición de la American Sleep
Disorders Association efectuada en 1978 descubrió que un
46 por ciento de las escuelas de medicina ofrecían una
instrucción no formal en medicina del sueño.
En
1990, de acuerdo a una medición sobre educación
médica del National Commission of Sleep Disorders este
porcentaje había disminuido muy poco, solo a un 37 por
ciento. Las deficiencias y vacíos en educación sobre
medicina del sueño se reflejan en conocimientos básicos
poco adecuados entre los médicos recién recibidos
que están haciendo su práctica, esto a su vez resulta
en una amplia gama de deficiencias en exámenes y diagnósticos
de los trastornos del sueño tanto en adultos como en la
población pediátrica. Como un intento para mejorar
estas preocupantes deficiencias el Instituto Nacional de Corazón
Pulmón y Sangre que pertenece a la agrupación de
Institutos Nacionales de Salud estableció el programa de
Premios de la Academia del Sueño, cuyo principal objetivo
es fortificar el desarrollo y/o el mejoramiento de la educación
relacionada con los trastornos del sueño para los estudiantes
de medicina, así como también para los graduados
y estudiantes en práctica, médicos generales y otros
profesionales de la salud, y para la comunidad en general.
Como un esfuerzo colaborativo
entre las 20 escuelas de medicina ubicadas en los Estados Unidos,
los propósitos del programa de Premios de la Academia del
Sueño incluyen el desarrollo y la difusión del conocimiento
educativo, práctica y productos relacionados a la medicina
del sueño en las escuelas de medicina y otros entrenamientos
en todos el país. La American Academy of Sleep Medicine
(AASM) ha diseñado un sitio Web, MEDSleep (Medical Education
in Sleep) cuyos propósitos son difundir productos educacionales
bajo el auspicio del Programa de Premios de la Academia del Sueño
(http://www.aasmnet.org
-click on Professional Community Professional Resources/MEDSleep).
Este sitio entregará a los estudiantes una enseñanza
de alta calidad, material y dispositivos de ayuda que facilitarán
el desarrollo del curriculum relacionado a los trastornos de sueño
en las escuelas de medicina y otros lugares de estudio. Como
el conocimiento científico sigue expandiéndose a
una tasa exponencial, los curriculums de las escuelas de medicina
están sujetos a una intensa búsqueda en numerosas
otras disciplinas, lo que significa un gran gasto de tiempo y
atención. Para que la especialidad de la medicina del sueño
compita en forma efectiva con otras disciplinas, el campo de estudio
debe identificar un cuerpo central de conocimientos , como también
desarrollar estrategias efectivas para insertar esa información
en los curriculums de los graduados y no graduados en medicina.
Para que ocurran estos cambios se requiere de habilidad diplomática
y persistencia. En forma tradicional la educación superior
se ha organizado por departamentos cuyo apoyo se da a traves de
cursos. Tópicos tales como la medicina del sueño
son interdisciplinarios y cruzan las líneas de la estructura
de los departamentos con sus cursos y seminarios. La
naturaleza interdisciplinaria de este campo representa tanto una
única oportunidad como también un desafío
para los educadores, Se requiere de una cuidadosa planificación
para lograr una experiencia educativa equilibrada e integral en
este campo.
El siguiente es un
resumen de utiles principios básicos y estrategias específicas
implicadas en el desarrollo e implementación del curriculum
en medicina del sueño, así como también un
intento de compartir algunas de las sabidurías colectivas
que han emergido desde la experiencia del programa de Premios
de la Academia de Sueños en los pasados veinte años.
Aunque estos conocimientos están orientados principalmente
hacia el médico clinico en sueño y a los investigadores
quienes están en posición de efectuar cambios dentro
de los centros académicos, las estrategias y la implementación
de iniciativas educativas no están de ninguna manera limitadas
a sólo este ámbito.
Determinar las Necesidades
Una forma de determinar las necesidades es dar un primer paso
integral en diseñar un currirulum de medicina del sueño
que llene tanto los requerimientos de una educación en
trastornos del sueño y a la vez satisfaga las necesidades
específicas de la institución, La determinación
de las necesidades es el proceso de establecer prioridades educacionales
mediante la identificación de deficiencias en el nivel
corriente de aprendizaje y/o ejecución. Volver
Menú
Justificación
de costos para el diagnóstico y tratamiento de la apnea
obstructiva del sueño.
Declaración sobre la posición sobre el tema de
la "Academia Americana de Medicina del Sueño"
Introducción
Desde
que se definió por primera vez, hace 30 años, el
Síndrome de la Apnea Obstructiva del Sueño, han
ocurrido substanciales aumentos en los costos de salud relacionados
con el diagnóstico y tratamiento de los desórdenes
respiratorios que ocurren durante el sueño. Aunque los
innegables beneficios para la salud que significa el tratamiento
de los desórdenes respiratorios del sueño, se encuentran
bien establecidos, no obstante, el ahorro potencial de los costos
de salud que significa el hecho de detectar y tratar estos desórdenes
para las empresas aseguradoras del área de la salud, ha
sido recientemente explorado. Este documento revisa la evidencia
que apoya y justifica los costos para los standard corrientes
de la práctica médica en lo que se refiere a la
detección y tratamiento de dichos desórdenes. (1-2)
Evidencia
para la justificación de los costos.
Los
desórdenes respiratorios del sueño no tratados se
asocian a un riesgo incrementado de morbilidad y mortalidad. En
estudios de control retrospectivos, la mortalidad parece estar
relacionada en gran medida a la intensidad y a la elevada influencia
que ejerce la comorbilidad (3-6) Los desórdenes respiratorios
del sueño del mismo modo, juegan un importante papel causal
o de contribución al desarrollo de comorbilidades tales
como hipertensión (7-9) y accidentes cardiovasculares (10-11)
Los desórdenes respiratorios del sueño no tratados
también se relacionan, según estudios controlados,
con un riesgo incrementado de accidentes vehiculares (12-13).
Previo al tratamiento, los pacientes con apnea del sueño
no tratada están más propensos a ser hospitalizados
e incurrir en altos costos de salud que los grupos de sujetos
de control de los estudios. En un estudio de dos años realizado
con 97 pacientes con apnea no tratada, los días de hospitalización
aumentaron en 2.8 veces. Se incurrió en gastos hospitalarios
de 100 mil a 200 mil dólares, y los costos por atención
médica para estos pacientes, fueron el doble de estas cifras.
(14) En otro estudio de seguimiento que duró 10 años
con 181 pacientes se demostró un aumento en la estadía
hospitalaria de 2.5 días y un 101 por ciento de exceso
en los costos médicos para estos pacientes, al compararlos
con los sujetos de control del estudio. (15) Otro estudio efectuado
con 238 pacientes con apnea del sueño, comparado con sujetos
de control de la misma edad y género, mostró un
costo médico anual previo al diagnóstico de US$
2.720 por paciente versus US$ 1.384 para los sujetos de control
(16). En este estudio la magnitud de los costos médicos
se correlacionaba con la intensidad de la apnea obstructiva del
sueño. Hay sólo un estudio que detalla los efectos
del tratamiento de la apnea obstructiva sobre los costos de salud
(17). Los costos médicos y de hospitalización de
344 pacientes con diagnóstico clínico de apnea obstructiva
fueron examinados por los dos años siguientes al diagnóstico
y luego comparados en el mismo período de tiempo con sujetos
de control del mismo género, edad y localidad. Comparando
la diferencia en costos médicos entre los pacientes y los
sujetos de control antes del tratamiento, los costos médicos
disminuyeron en un 33 por ciento después del tratamiento.
La duración de la estadía hospitalaria para los
pacientes con apnea, disminuyó en 1.27 días (+)
(-)0.13 por paciente por año (p=0.01). Esta diferencia
en los costos médicos y estadía hospitalaria fueron
sólo significativos en los pacientes con tratamiento. (17)
Al parecer, hay ventajas en los costos al incluir procedimientos
de monitoreo en el diagnóstico de la apnea obstructiva.
Un análisis reciente de costos sobre los beneficios de
incluir procedimientos de monitoreo del sueño en la detección
de esta apnea demostró un ahorro de US$ 9.200/US$13.400
por cada año de calidad de vida ganado. (18) El costo de
utilizar polisomnografía en la detección de este
desorden del sueño se compara favorablemente con otros
test de diagnóstico. (18)
Conclusiones
El
diagnóstico y el tratamiento de los desórdenes respiratorios
del sueño se justifica sobre la base del ahorro de costos
a corto plazo y la prolongación de la vida. El diagnóstico
y tratamiento de la apnea obstructiva se realizan en forma más
eficiente mediante la evaluación médica y el monitoreo
del sueño que cuando se efectúa sólo la evaluación
médica.
Referencias
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TRADUCCION DE REVISTA SLEEP 2000. VOL 23 NÚMERO 8. PÁGINAS
1017-18 Volver Menú
Pesadillas
como predictores de Suicidio.
Resumen de
la investigación de Antti Taskanen MD, Jaakko Tuomilehto
MD, Heimo Vinamaki MD y colaboradores, Departamento de Salud Pública
de la Universidad de Helsinki, Finlandia.
Publicado en SLEEP, Vol 24. Nº 7, Noviembre 1, 2001.
Los objetivos
de esta investigación fueron indagar y examinar la relación
entre la frecuencia de pesadillas y el riesgo de suicidio. El
trabajo comenzó en 1972, se estudió un total de
36.211 (17.700 varones y 18.511 mujeres), base etaria entre 25
y 64 años. La investigación se basó en cuestionarios
para indagar en la historia médica, familiar, etc. que
respondían los pacientes , preguntando, asimismo, la frecuencia
de pesadillas. Se siguió a estos pacientes hasta diciembre
de 1995, algunos murieron y una de las causas fue suicidio u otros
daños auto-inflingidos. Estos se obtuvieron del Registro
Nacional de Mortalidad de Finlandia, con lista computarizada,
utilizando los códigos de identificación de cada
paciente.
El análisis
de los resultados del estudio mostró que la frecuencia
de pesadillas se encontraba directamente relacionada al riesgo
de suicidio. Esta investigación es la primera que informa
de una asociación directa de la frecuencia de pesadillas
y muerte `por suicidio.
Estudio
Los
patrones de las perturbaciones del sueño están asociados
con severas enfermedades psiquiátricas.
Se define como pesadillas a aquellos sueños angustiosos
y atemorizadores que son episodios nocturnos terroríficos
y vívidos, pero son diferentes de los malos sueños.
Se ha clasificado como un desorden del sueño a las pesadillas.
Se las ha incluído en el DSM IV Y y en la clasificación
internacional de los desórdenes del sueño.
En la población
general las pesadillas , se han asociado a problemas psicológicos
y con la presencia de desórdenes depresivos, de ansiedad
y con ambas enfermedades de una manera gradual. Estudios previos
habían asociado este trastorno del sueño con depresión
mayor y psicosis.
Del mismo
modo, se ha relacionado al insomnio e hipersomnia con el riesgo
de suicidios. Mayor evidencia existe de la relación de
sucidio, pesadillas y depresión mayor y ataques de pánico.
Sin embargo, ningún estudio previo había evaluado
la posible asociación entre la frecuencia de las pesadillas
y el riesgo real de cometer suicidio.
El propósito
de este estudio con una gran muestra de población fue el
descubrir el riesgo relativo de muertes por suicidio entre sujetos
adultos que reportaban diferentes frecuencias de pesadillas en
Finlandia, país donde la tasa de suicidio es bastante alta.
Resultados
Se descubrió que la prevalencia de pesadillas era más
alta entre las mujeres que entre los hombres (45.6 por ciento
versus 37.1 por ciento). Con la edad aumentaba la proporción
de hombres con pesadillas pero disminuía en las mujeres.
El porcentaje de individuos con pesadillas frecuentes aumentaba
con la edad en ambos sexos.
En general,
los sujetos que tenían pesadillas eran adultos mayores,
más frecuentemente mujeres, solteras, cesantes, grandes
fumadores y bebedoras de alcohol. Con frecuencia experimentaban
síntomas de insomnio y mostraban un ánimo deprimido.
Asimismo, tomaban drogas psicotrópicas, tenían una
vida estresante y padecían de ansiedad en comparación
a los sujetos que no experimentaban pesadillas.
El análisis de los datos hizo llegar a la conclusión
que la frecuencia de las pesadillas estaba directamente relacionada
con el riesgo de suicidios.
El método
de suicidio más común era el ahorcamiento, empleo
de pistolas o explosivos y gas de cañería.
Discusión
Este es el primer estudio que informa de una asociación
directa y graduada entre la frecuencia de pesadillas y muerte
por suicidio.
Los estudios
anteriores habían informado que la conducta suicida estaba
relacionada a la frecuencia de pesadillas en un grupo pequeño
pero seleccionado de pacientes. Existe otro estudio de población
previo. Entre los adolescentes entre 13 a 16 años la frecuencia
de las pesadillas era significativamente más prevalente
en los niños y niñas que habían tenido pensamientos
suicidas comparados con aquellos que no habían tenido estos
pensamientos.
También hubo hallazgos que señalaban en una muestra
de población, que entre un 30 a un 50 por ciento experimentaba
pesadillas ocasionalmente.
De acuerdo
a estudios previos la prevalencia de las pesadillas varía
de un 2 a un 75 por ciento en la población adulta. Las
discrepancias en los porcentajes se deben a las diferencias culturales
de los grupos estudiados.
Bixler y
colaboradores han demostrado que los individuos que tienen pesadillas
con frecuencia necesitan más ayuda médica para manejar
sus tensiones, problemas con el alcohol, depresión y soledad.
En otro estudio
con insomnes que padecían de problemas de pesadillas, éstos
se quejaban de gran irritabilidad, ansiedad y sentimientos de
depresión con mucho más frecuencia que el grupo
que no tenía pesadillas. Por otra parte, Hublin y colaboradores
mostraron que los sujetos que tenían pesadillas todas las
semanas mostraban un riesgo seis veces más alto de padecer
un enfermedad psiquiátrica comparados con aquellos que
no tenían pesadillas.
Un desafío
difícil que encaran los psiquiátras y clínicos
en general es la identificación de los sujetos con un alto
riesgo de suicidio. Diferentes rasgos clínicos pueden ser
observados en las personas que van a cometer suicidio en un futuro
cercano. que se diferencian bastante de los rasgos clínicos
de las personas que van a cometer suicidio años o décadas
más tarde.
El común denominador entre la frecuencia de pesadillas
y un riesgo aumentado de suicidio posterior puede ser un historial
de traumas. Las primeras investigaciones han demostrado lazos
aparentes entre la historia de traumas e intentos de suicidio
y entre eventos traumáticos e ideación suicida.
Más
aún, la experiencia de un potencial evento traumático,
como por ejemplo un terremoto, abuso sexual o guerra, puede dar
como resultado una mayor frecuencia de pesadillas. Las personas
que padecen con frecuencia de pesadillas han sido incapaces de
integrar psicológicamente sus experiencias traumáticas.
No existe una sola aproximación en la prevención
del suicidio. Se requiere de muchísimos más estudios
para incorporar los nuevos hallazgos dentro de la teoría
y práctica de la prevención del suicidio.
Noviembre
2001.
El
Mioclono Propriospinal de la Transicion del Sueño a Vigilia. Un
nuevo tipo de Parasomnia.
Resumen del
trabajo publicado en SLEEP.VOL.24 Nº 7, Noviembre 1º,
2001.
Estudio clínico
de los médicos Roberto Vetrugno, Federica Provini, Stefano
Meletti, Giuseppe Piazzi y colaboradores. Instituto de Neurología
Clínica, Universidad de Bolonia. Italia.
Los objetivos
del estudio fueron describir la neurofisiología y características
polisomnográficas de este mioclono (PSM) en la transición
del sueño a la vigilia.
El mioclono
propriospina PSM se caracteriza por la flexión o extensión
rítmica y brincos arrítmicos que ocurren en los
músculos axiales y se extienden hacia los segmentos caudales
y rostrales.
Se han reportado
varios casos de PSM . Se han descrito como desórdenes asociados
a esta nueva parasomnia la esclerosis múltiple, trauma
cervical, herpes zoster toráccico, infección por
sida, mielopatía isquémica entre otras. En muchos
casos, sin embargo, el PSM es idiopático. Puede surgir
en forma espontánea y empeorar cuando el paciente se tiende
en la cama, y de este modo puede ser un efecto de la postura corporal.
En tres informes previos de casos de PSM se encuetra una relación
estrecha con los niveles de vigilia, ya que ocurre de una manera
semirrítmica sólo durante el período de vigilia
previo al inicio del sueño. En estos pacientes los brincos
son recurrentes y suceden cada 10-20 segundos. Son de tal intensidad
que provocan insomnio de inicio. Los brincos están ausentes
durante el período de sueño.
Se ha especulado que los cambios en el control supraespinal son
los que generan el PSM. La peculiar relación entre PSM
y un estado de vigilia relajado hacen sospechar que esta parasomnia
se relaciona con el período de transición de sueño
a vigilia.
Se realizaron estudios polisomnográficos de cuatro casos.
Discusión del Trabajo
En
estos cuatro pacientes se detectó en la polisomnografía
un PSM el cual ocurría sólo en la transición
de la vigilia al sueño o durante un alerta dentro del sueño
o al despertar. No se encontraron rasgos clínicos o neurofisiológicos
que sugirieran un origen cortical o reticular del mioclono.
En todos
los casos examinados se estableció una clara relacion con
el período de transición del sueño a vigilia.
Los brincos surgían de una manera semirrítmica sólo
durante la fase de relajación previa al sueño y
desaparecían en los primeros estados del sueño y
luego en todos los estados o etapas del sueño. En un solo
caso los brincos reaparecieron brevemente durante un alerta dentro
del sueño y poco después de despertar en la mañana.
La estimulación mental y sensorial durante la vigilia relajada
detenía los brincos en forma concomitante con la desaparición
de actividad alfa en el EEG e independiente de cualquier cambio
postural. El mioclono reaparecía cuando al paciente se
le dejaba tranquilo y ahí la actividad alfa reaparecía.
Los cuatro pacientes mostraban una estructura del sueño
alterada y se quejaban de insomnio.
No se encontró un mecanismo causal en estos pacientes,
No obstante, de estos cuatro examinados, uno tenía una
miopatía ocular y el otro una mielopatía cervical
y los investigadores las consideraron como asociaciones fortuitas.
La presente investigacion dicen sus autores, confirmó la
ocurrencia de brincos de PSM ocurriendo en la transición
de la vigilia al sueño en un esquema similar al ocurrido
en casos previos investigados tanto por los autores como por otros
investigadores.
De este modo, los autores del presente estudio proponen que el
PSM sea considerado como un nuevo desorden del sueño perteneciente
a la transición del sueño vigilia que causa insomnio
y altera la arquitectura del sueño.
En los registros poligráficos el PSM se distingue claramente
del síndrome de las piernas inquietas y del PLMS, del mioclono
epiléptico y de otros.
A estos pacientes se les prescribió clonazepam lo que alivió
notablemente sus síntomas.
El término "desórdenes de la transición
del sueño a la vigilia" se refiere a un grupo de parasomnias
que ocurren durante la transición de la vigilia al sueño
o de un estado del sueño a otro.
Los desórdenes de movimientos rítmicos, el somniloquio
(hablar en sueños) y los calambres nocturnos pertenecen
a los desórdenes de transición del sueño
a la vigilia en La Clasificación Internacional de Desórdenes
del Sueño. Los brincos hípnicos al comienzo del
sueño son movimientos mioclónicos no periódicos
, en general involucran el tronco y todas las extremidades simultáneamente.
Ocurren al inicio del sueño, y con frecuencia se asocian
a la percepción del paciente que está cayendo.
La mayoria de los adultos normales reportan haber experimentado
estos brincos hípnicos en la transición entre la
vigilia y el sueño. Es muy difícil registrar estos
brincos en una polisomnografía, pues ocurren ocasionalmente.
No obstante hay casos de personas que los padecen casi diariamente
y les provoca un insomnio de inicio.
El nivel de vigilancia es un factor importante para la manifestación
y variabilidad de muchos desordenes de movimientos. Los períodos
de pre-sueño y post-sueño, en particular, son caracterizados
por fluctuaciones en los niveles de vigilancia. Estos modulan
la conducta motora dependiente de la etapa del sueño. En
los casos estudiados de PSM los brincos eran precipitados por
la somnolencia que precedía al sueño nocturno.
El hecho de que el PSM parece estar específicamente relacionado
a los mecanismos de inducción del sueño que actúan
especialmente durante la etapa pre-sueño es un argumento
para afirmar la independencia neurofisiológica de estos
estados peculiares de vigilancia, los estados pre y post-sueño.
Estos son reunidos en una especie de vigilancia inespecifica.
Pero poseen un patrón metabóilico cerebral intrínseco
en los estudios de PET y caracteristicas mentales y neurofisiológicas.
En opinión de los investigadores del presente estudio,
las etapas de pre y post sueño con sus patrones de "encendimiento"
de muchas poblaciones neuronales supra espinales relacionadas
al control de la actividad motora, Estas podrían actuar
para liberar y hacer funcionar un aún desconocido reloj
biológico espinal (neuronas motoras proprioespinales? Es
el interrogante que plantean estos investigadores) que sería
responsable del PSM.
Instituto
del Sueño Neurodiagnos
Diciembre 2001
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Somnolencia
Diurna: un Papel Importante en Accidentes Vehiculares.
Resumen de trabajo científico publicado en SLEEP, Vol.24,
Nº2, Marzo 15, 2001 de:
Sergio Garbarino
MD, Lino Nobili MD,Manolo Beelke MD, y col. Universidad de Génova,
Italia.
La somnolencia
diurna juega un importante rol en la frecuencia de los accidentes
vehiculares en carreteras de alta velocidad, con serias consecuencias
para conductores y pasajeros, las que conllevan una alta tasa
de mortalidad.
La información disponible con respecto a la incidencia
de somnolencia diurna varía considerablemente de país
en país, de acuerdo a la política que generalmente
se utiliza para la recopilación de datos, la población
estudiada, la definición tomada en consideración
para somnolencia, y la cantidad de detalles disponibles extraídos
de los siniestros vehiculares en carreteras.
Las diferentes estimaciones del impacto de la somnolencia, puede
deberse en parte al hecho de que la somnolencia con frecuencia,
es subyacente a otros factores más aparentes, como por
ejemplo, velocidad a la que ocurrió el choque, tiempo y
condiciones del camino, condiciones del vehículo, hábitos
del conductor, etc. . De este modo, sopesar el rol contribuyente
de la somnolencia en el accidente, es extremadamente difícil.
, dada la naturaleza de factores múltiples que existen
en un accidente vehicular.
Por otra parte, existen grandes variaciones en la conciencia que
tienen de este rol contribuyente de la somnolencia, los oficiales
de policía que miden y detallan el siniestro. Esto podría
explicar las discrepancias entre la bajísima tasa de accidentes
de este tipo que se relacionan con la somnolencia y que se obtienen
al analizar la información disponible y los altos porcentajes
que se reportan en los estudios realizados por policías
sensibilizados con la importancia de la somnolencia como uno de
los factores determinantes de un accidente vehicular.
En este terreno se intentó efectuar una evaluación
de la somnolencia como un factor contribuyente en la incidencia
de estos accidentes mediante el análisis de información
(bases de datos de accidentes vehiculares en carretera) ocurridos
en Italia ebnre 1993 y 1997.
Se analizó en forma separada la distribución horaria
de los siniestros que los oficiales de policía atribuían
a somnolencia y se intentó llegar a una evaluación
estadística estimativa del rol de la somnolencia como factor
contribuyente en estos accidentes no directamente relacionados
con ella en la misma base de datos.
Resultados
Se encontró que un 3.2 por ciento del total de accidentes
ocurridos (50.859) se atribuyeron a dormirse al volante y somnolencia.
Resultado de muerte del chofer ocurrió en un 11.4 por ciento
de los accidentes relacionados con sueño que contrasta
con resultados fatales en solo un 5.6 por ciento de los accidentes
no relacionados con sueño. Todos estos siniestros ocurrieron
de noche o en la mitad de la tarde.
Conclusiones
Se confirmó la alta peligrosidad y mortalidad de los accidentes
relacionados con sueño. La información recopilada
apunta hacia una relación clara con efectos circadianos
y semicircadianos. Hay una alta incidencia de accidentes entre
2 y 6 de la madrugada y muy temprano en la mañana.
El patrón de distribución que se obtuvo en este
estudio demuestra una alta correlación de los accidentes
con los ritmos circadianos y semi-circadianos de sueño
y alerta, reportados por varios laboratorios, y está altamente
correlacionado con la curva de tendencia al sueño obtenida
en estudios similares previos.
No obstante el porcentaje obtenido en el presente estudio de un
3.2 por ciento es cercano a los porcentajes de incidencia de accidentes
relacionados con sueño de las bases de dato de los Estados
Unidos, pero es más bajo que los porcentajes obtenidos
en estudios realizados en Inglaterra.
La presente estimación de cómo el sueño influencia
la propensión a accidentes carreteros se aproxima a la
reportada por otros países europeos. Este estudio, concluyen
sus autores, ilumina aún más el camino que deben
seguir los futuros estudios que toquen este mismo tema.
Instituto
del Sueño
Diciembre 2001
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