EL SUEÑO A MEDIDA QUE ENVEJECEMOS
Así como nos aparecen canas y se nos
acorta la vista a medida que entramos en años, el sueño
se hace más frágil, incluso en personas mayores
saludables.
En la juventud parece ser más fácil quedarse
dormido y tener un sueño reparador. A medida que van
pasando los años, iniciar el sueño se hace más
difícil y las personas se despiertan varias veces por
noche. Esto se debe a que el sueño es más liviano,
y el sonido de una bocina lejana puede interrumpirlo
Sin embargo, el tener problemas con el inicio del sueño
no es normal a ninguna edad, tampoco lo es el quedarse dormido
con mucha frecuencia durante el día.
Los cambios normales que se relacionan con el envejecimiento
comúnmente enmascaran desórdenes del sueño,
los que se hacen más frecuentes a medida que las personas
entran en años. Enfermedades físicas y mentales,
en particular las afecciones acompañadas de dolor crónico
o la depresión, van de la mano con las alteraciones
del sueño.
No es cierta la afirmación de que los ancianos necesitan
una menor cantidad de sueño que los jóvenes.
Lo que si es verdad es que la personas de edad duermen menos
en la noche que los niños y adultos jóvenes.
Hay que considerar que los ancianos ya se han retirado de
la vida laboral, y no tienen problemas para dormir una siesta
larga en la tarde, lo que posiblemente acorta su sueño
nocturno. Investigaciones recientes sugieren que nuestro organismo
ha sido diseñado para dormir una siesta diaria. Pero
esta necesidad sólo puede ser satisfecha cuando las
personas están jubiladas y no deben cumplir un rígido
horario de trabajo.
Las personas
de edad, muestran menos estados de sueño profundo y
se despiertan en la noche con más frecuencia, sin embargo
sus etapas de sueño REM (de movimientos rápidos
de los ojos que indican ensueños) tienen la misma longitud
que en la juventud. Los estudios realizados en laboratorios
de sueño muestran que el número de despertares
nocturnos incide en la calidad del sueño. También
señalan que muchos mayores de 60 años tienen
breves despertares casi 150 veces por noche.
Los adultos jóvenes, en cambio tienen alrededor de
unos 5 despertares breves nocturnos, aunque con frecuencia
no los recuerdan a la mañana siguiente. Más
aún, gran cantidad de ancianos mayores de 65 años
se despierta y levanta, al menos una vez en la noche para
ir al baño.
De acuerdo
a un panel de expertos convocado por el Instituto Nacional
de Salud de los Estados Unidos en 1990, más de la mitad
de los mayores de 65 años experimenta un sueño
inquieto siendo el insomnio la queja más común.
Existe preocupación por el abuso entre los ancianos
de medicamentos que ayudan a dormir. Sin embargo, estudios
recientes señalan que dichos medicamentos resultan
peligrosos en la ancianidad, e incluso pueden empeorar los
problemas de sueño.
Dicha preocupación ha motivado la realización
de estudios e investigaciones sobre los cambios en el sueño
a medida que el organismo envejece y en cómo mejorar
la calidad del sueño en la edad mayor.
No sólo
el proceso del sueño es menos completo que en la juventud,
en la ancianidad se está más propenso a desarrollar
enfermedades crónicas que pueden interferir con una
buena calidad del sueño. El asma y otras afecciones
respiratorias, enfermedades cardíacas, artritis, artrosis
son las más importantes. El dolor, la fiebre, la tos,
con frecuencia contribuyen a gatillar insomnio. Por otro lado,
algunos medicamentos indicados para tratar estas enfermedades
interrumpen el sueño.
Si usted
es una persona mayor e ingiere medicamentos para diversas
afecciones, converse con su médico.Un ajuste en los
medicamentos puede mejorar su sueño. Ponga atención
en sus hábitos de sueño y aprenda algunas técnicas
de relajación. Su práctica antes de acostarse
le permitirá dormir mejor. Si el médico se lo
indica, en forma ocasional (no todas las noches) ingiera una
píldora para dormir.
Si se
está despertando al amanecer puede ser porque ha ingerido
bebidas alcohólicas en la noche, y este despertar es
el rebote de dicha ingesta, Algunos medicamentos que se prescriben
para dormir, tienen asimismo, este efecto.
Despertarse
al amanecer es también un síntoma de depresión:
una alteración del ánimo que es muy común
en la ancianidad. En algunas personas, la depresión
comienza insidiosamente y progresivamente las conduce a un
estado de ánimo muy triste y desanimado, el cual puede
convertirse en un estilo de vida crónico .Algunas personas
mayores se preocupan en exceso por que duermen mal y piensan
que por esta razón su vida es miserable.
Si los
problemas de sueño persisten, algunos adultos mayores
pueden dejar de comer a sus horas y perder el interés
y gusto por realizar las actividades de su vida diaria. La
pérdida del cónyuge con frecuencia gatilla insomnio
y depresión. Las investigaciones demuestran que tres
cuartas partes de los viudos informa severos problemas para
dormir un mes después de la muerte de su pareja. Un
año más tarde, la mitad informa que aún
subsisten sus alteraciones del sueño.
En caso
de viudez de un anciano o de quejas de dormir mal, los familiares
deben preocuparse y llevarlo al médico. Afortunadamente,
muchos casos de depresión responden bien al tratamiento
farmacológico y a la psicoterapia.
Causas que se pueden corregir
Los problemas
para iniciar el sueño, en algunas ocasiones, tienen
una causa fácil de corregir. Por ejemplo, muchas personas
mayores para subirse el ánimo consumen cafeína
hasta muy tarde en la noche, comen una cena muy abundante
y hacen muy poco ejercicio durante el día. Asimismo,
los problemas del sueño pueden ser ocasionados por
hospitalización, por el período de recuperación
que sigue a una intervención quirúrgica o por
un viaje.
Otras
personas mayores en la quietud de su dormitorio empiezan a
repasar los problemas que los aquejan. Puede ser de gran utilidad
fijar una hora del día como "tiempo para preocuparse
y resolver problemas" y dejar la quietud del dormitorio
para la lectura de un buen libro por unos 15 minutos, lo que
promueve el sueño.
Por otra
parte, si los ancianos llevan un estilo de vida inactivo con
muchas horas de ocio sin hacer nada durante el día
pueden tener problemas para dormir. Los insomnes son con frecuencia,
menos activos que las personas con un sueño normal.
En 1988 una encuesta Gallup realizada en los Estados Unidos,
descubrió que los jubilados que trabajaban medio día
y llevaban una vida activa, tenían menos problemas
de sueño que los que permanecían en sus casas
sin hacer nada.
Una regla general a aplicar es dejar el sueño para
la noche y para la hora de la siesta después del almuerzo.
Si usted
es una persona mayor y se siente muy cansada y fatigada durante
el día y es saludable, posiblemente tenga algún
problema en su sueño nocturno. Tal vez, está
consciente de que duerme mal, pero cree que es natural. En
este caso, es conveniente que visite al médico especialista
en sueño.
Alteraciones
del sueño, comunes en la Vejez
-Apnea
del Sueño. Esta alteración
respiratoria puede causar problemas durante el sueño
y la vigilia. La apnea del sueño lo interrumpe en diversos
grados en uno de cada 4 ancianos.
En algunos
casos la perturbación respiratoria es notada por el
cónyuge, pues éste ronca estrepitosamente. Los
ronquidos son síntomas de un bloqueo parcial de las
vías respiratorias durante el sueño. En la mayoría
de los casos los ronquidos son un fastidio para el cónyuge
del roncador y no un problema médico.
-Apnea
Obstructiva del Sueño. Esta se caracteriza
por ronquidos muy fuertes, seguidos por una detención
de la respiración, Es una alteración respiratoria
seria que exige una visita urgente al especialista. Algunas
personas que la padecen se despiertan cientos de veces durante
la noche. Esto da como resultado una excesiva somnolencia
diurna. Algunos estudios sugieren que esta apnea provoca,
asimismo, falta de concentración y dificultades para
pensar en forma clara.
El médico debe evaluar esta apnea con exámenes
especiales. Si es muy severa, el paciente deberá utilizar
un aparato llamado C-PAP (presión continua de aire).
En ocasiones se recomienda una intervención quirúrgica.
-Apnea
Central del Sueño. Quienes padecen
este tipo de apnea puede que algunas veces ronquen y otras
no. Cuando los músculos respiratorios trabajan en forma
poco apropiada, el paciente puede suspirar continuamente y
respirar en forma superficial. Se despiertan con mucha frecuencia
durante la noche e informan que su sueño es poco reparador.
Es conveniente consultar al médico para evaluar la
severidad de esta apnea.
-Síndrome
de la fase avanzada del sueño.
La tendencia a levantarse y acostarse muy temprano
se incrementa a medida que una persona envejece. Muchos individuos
mayores se adaptan a este estilo pero otros se quejan de que
su cuerpo no aguanta más y se acuestan antes de las
9 de la noche. Esta alteración es conocida como síndrome
de la fase avanzada del sueño.
La perturbación
puede incidir en la vida social del paciente. A veces se frustran
por despertarse excesivamente temprano y ver al resto de la
familia durmiendo. Del mismo modo, se sienten mal cuando no
pueden participar en comidas o eventos sociales que se desarrollen
después de las 20 horas. Algunas personas mayores que
tienen este síndrome intentan postergar la hora de
irse a la cama, pero aunque se duerman más tarde, siempre
se despiertan demasiado temprano.
El síndrome
tiene tratamiento. Uno es la cronoterapia (terapia del tiempo).
Se intenta con ella postergar gradualmente la hora de acostarse
hasta el horario elegido por el paciente (22 a 23 horas).
Otro tratamiento
es la luminoterapia. Aún se está probando, pero
parece funcionar bien. Se expone al paciente en la tarde a
luz artificial brillante. Algunos estudios recientes, señalan
que esta terapia capacita a la persona para acostarse y levantarse
más tarde.
-Movimiento
Periódico de las piernas. Alrededor
de un 50 por ciento de las personas mayores de 65 años
experimenta estos movimientos en las piernas y algunas veces
en los brazos, durante la noche. Son como saltos de los músculos
que pueden ocurrir en forma poco frecuente o con mayor frecuencia,
una o dos veces por minuto. Este desorden interfiere con la
calidad del sueño. Cuando es de tipo moderado a severo,
la persona se queja de insomnio y de haber pasado una mala
noche. Si es muy severo, el paciente puede tener una excesiva
somnolencia diurna
-Síndrome
de las piernas inquietas. Quienes padecen
de movimientos periódicos de las piernas también
pueden experimentar esta alteración que produce una
peculiar sensación de inquietud en las piernas , la
que ocurre cuando la persona está en su cama o sentada
y se ve obligada a caminar por su pieza. Existe una gran variedad
de medicamentos para controlar este síndrome. Acuda
al especialista en medicina del sueño, quien determinará
cuál es el fármaco adecuado en su caso particular.
-Desorden
Conductual del Sueño REM. Comúnmente
durante el sueño REM (cuando soñamos) el cuerpo
virtualmente se paraliza. Esta parálisis normal no
existe en las personas que padecen este desorden quienes literalmente
actúan sus ensueños. Pueden incluso quebrar
objetos o dañar al cónyuge o caerse escalas
abajo, provocándose traumas graves.
La mayoría
de los pacientes son mayores de 50 años, lo que sugiere
que en este desorden la edad avanzada tiene un rol importante.
El fármaco clonazepam puede mejorar el sueño
en estos pacientes y eliminar esta molesta alteración.
-Vagabundeos
nocturnos y otras alteraciones. Dos tercios de las personas
internadas en casas de reposo y hogares de ancianos padece
de trastornos del sueño como vagabundear por las noches
por las casas. Si el anciano está en una clínica
u hospital, en general se le administran drogas tranquilizantes.
Desafortunadamente, estos medicamentos pueden contribuir a
una mayor confusión mental y a un incremento de las
caídas al suelo.
CUANDO
ACUDIR AL MEDICO.
Dormir
mal por un mes o más y padecer de excesiva somnolencia
diurna la que interfiere con las actividades normales, son
síntomas de alerta que deben conducir a la consulta
del especialista en sueño. Este puede realizar una
historia médica completa, realizar un examen físico
y test de laboratorio para identificar la alteración
del sueño. Interrogará al cónyuge de
su paciente y a otros familiares sobre sus hábitos
de sueño y en vigilia.
Se le solicitará, según la severidad de su problema,
una polisomnografía nocturna en laboratorio de sueño.
Este examen es de gran utilidad para descubrir un desorden
del sueño y prescribir el tratamiento adecuado.
Buenos
Hábitos de Sueño
- Levántese
y acuéstese a la misma hora todos los días.
- Acuéstese
sólo cuando tenga mucho sueño.
-Ejecute
rituales de relajación previos al sueño como
un baño de tina caliente, una comida muy liviana o
10 a 15 minutos de buena lectura.
-Haga
ejercicio físico en forma regular.
-Mantenga
un horario de actividades diurnas ordenado. Siempre tome desayuno
y almuerce a la misma hora. Tome sus medicamentos a una hora
determinada.
-Evite
la cafeína (café, te, bebidas cola, chocolate)
unas seis horas antes de irse a la cama.
-Tome
su siesta a la misma hora todos los días.
-No beba
alcohol antes de acostarse, pues interfiere en la buena calidad
de su sueño.
-Evite
el cigarrillo. En el adulto mayor el hábito de fumar
puede ocasionar graves daños. También incide
en la calidad del sueño pues la nicotina es una droga
estimulante que puede provocar insomnio.